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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Ciudad de México • Nota • 24 de septiembre de 2026

Los baños inteligentes de la ciudad, superados por la creatividad del usuario

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La Ciudad de México invirtió en "baños inteligentes" con la esperanza, muy entendible, de que la tecnología por fin civilizara una de las actividades más antiguas del ser humano. Grave error de cálculo. Según el personal que les da mantenimiento, la ciudadanía los ha reconvertido en gimnasio, hotel de paso, regadera pública y galería de arte espontánea: los usan para tener relaciones, para asearse, para tirar basura y para dejar decorados los muros y los pisos.

Que quede el homenaje a la palabra "inteligente". Le pusieron sensores, pantallas y quién sabe cuántos circuitos, pero nadie programó el módulo que de verdad faltaba: el que anticipa el ingenio inagotable del capitalino cuando encuentra un espacio cerrado, gratuito y con puerta que cierra. Ninguna inteligencia artificial le gana a esa inteligencia de banqueta.

El problema, claro, no es del sanitario. Un baño puede ser inteligentísimo; el reto es que el uso también lo sea. Podemos instalar la tecnología más avanzada del planeta y aun así habrá quien la reciba como una invitación personal a demostrar de qué está hecho. Es casi un acto de fe en la humanidad, solo que al revés y con cubeta.

Ahí quedan, entonces, nuestros baños del futuro, aprendiendo por la vía dura una verdad muy antigua: en esta ciudad no hay dispositivo que resista el encuentro con su público. La próxima licitación, sugerimos con toda humildad, debería incluir menos sensores y más vigilancia. O de plano un letrero grande. Pero eso ya sería pedirle peras al olmo inteligente.