Cada vez mejor: crónica de un estado que remata sus deudas y presume sus gráficas
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Septiembre en Nuevo León llegó con su tradición más entrañable: la temporada de rebajas. No en las plazas, sino en el gobierno, que descubrió que la mejor forma de cobrarnos es rogándonos que le paguemos con descuento.
Servicios de Agua y Drenaje de Monterrey lo dejó clarísimo con su programa Liquida Ahorra, que perdona entre 50 y 90 por ciento del adeudo a quien deba cuatro meses o más, siempre que se apure antes del 30 de septiembre. Ya cayeron 205 mil 622 usuarios —unos 820 mil regiomontanos— en esta ganga. Es el único negocio del mundo donde el proveedor te vende un producto que a veces no llega ni a la llave y, aun así, te ofrece descuento por pagarlo. Y por si el agua fuera poca oferta, el municipio de Monterrey se lanzó con hasta 100 por ciento de descuento en recargos, multas y sanciones. Cien por ciento. O sea, gratis. Multar para luego no cobrar la multa es un modelo de negocio que solo entienden los gobiernos y los gimnasios en enero.
Mientras la ciudadanía forma fila con la cubeta y el recibo, arriba en el templete es temporada de informes de gobierno, ese género literario donde todo sube menos el presupuesto. En Santa Catarina, el alcalde presentó su segundo informe bajo el lema «Cada vez mejor» y aseguró que la percepción de inseguridad cayó 18.6 puntos. Cada vez mejor, salvo por un detalle que él mismo confesó: tuvo que recurrir al gobierno federal y a las cámaras empresariales para juntar los recursos, porque «la falta de presupuesto no debe ser excusa». Traducción: estamos cada vez mejor, siempre y cuando alguien más pague la fiesta.
No es el único. En Salinas Victoria, el alcalde presumió su quinto informe con una aprobación ciudadana «superior al 90 por ciento», cifra que en cualquier otro contexto se investiga y aquí se aplaude. Y en Escobedo, el encargado de la alcaldía resumió el estado real de la coordinación institucional con una frase para el mármol: «El gobernador no me ha contestado». Samuel García convocó a los 51 alcaldes a dialogar sobre el presupuesto 2027, los invitó a hablarle personalmente y luego dejó a uno en visto. La república de los mensajes no entregados.
El gobernador, eso sí, anda con buenas noticias bajo el brazo: presume que los homicidios bajaron 76 por ciento pese a que la población creció. Y vaya que creció: el INEGI confirmó que Nuevo León sumó 490 mil habitantes en cinco años y ya rebasa los 6.2 millones. Somos más y, según las gráficas, nos matan menos; el problema es que el mismo gobernador pidió a las empresas conectar sus cámaras privadas al C5 para «ampliar la vigilancia». Es decir: vamos ganando, pero por favor préstennos sus cámaras, no vaya a ser. Y para cerrar el círculo de la confianza, la propia Fuerza Civil tuvo que separar a unos elementos y abrir investigación por un video que circuló en redes. La vigilancia vigilando a los vigilantes: un estado entero grabándose para ver quién falla primero.
En San Pedro, mientras tanto, el gran debate civilizatorio son los scooters. El municipio abrió consulta pública para regular la micromovilidad, porque nada dice «primer mundo» como legislar el patín eléctrico antes de resolver cómo cruzar la avenida sin salir volando. Prioridades sampetrinas.
Y hablando de aire: el que respiran algunos vecinos no es precisamente de montaña. En la colonia Ferrocarrilera llevan ocho meses viendo, literalmente, heces flotar dentro de sus casas por un drenaje colapsado. Ahí sí que el servicio «llega hasta la puerta», como prometen los folletos. Cada vez mejor.
Pero si algo retrata al Nuevo León de hoy es la calle. Un chofer de la Ruta 225 fue detenido por presuntamente golpear a un pasajero de 68 años cuya tarjeta no traía saldo suficiente: cobrar el pasaje a puñetazos es, técnicamente, un método de pago sin contacto. En Apodaca, otro camión avanzó solito por la avenida porque su conductor soltó el volante para irse a los golpes con un automovilista; el camión, más sensato que ambos, casi se pasa el rojo por su cuenta. Y en el Centro, la policía volvió a recuperar un Nissan Tsuru robado tras una persecución, confirmando que en esta ciudad lo único inmortal es el Tsuru.
Así cerramos la semana: con rebajas en lo que debemos, alzas en lo que presumen y un camión conduciéndose solo mientras todos discuten de quién es la culpa. Cada vez mejor, dicen. Habrá que creerles: traen el recibo con descuento.
Servicios de Agua y Drenaje de Monterrey lo dejó clarísimo con su programa Liquida Ahorra, que perdona entre 50 y 90 por ciento del adeudo a quien deba cuatro meses o más, siempre que se apure antes del 30 de septiembre. Ya cayeron 205 mil 622 usuarios —unos 820 mil regiomontanos— en esta ganga. Es el único negocio del mundo donde el proveedor te vende un producto que a veces no llega ni a la llave y, aun así, te ofrece descuento por pagarlo. Y por si el agua fuera poca oferta, el municipio de Monterrey se lanzó con hasta 100 por ciento de descuento en recargos, multas y sanciones. Cien por ciento. O sea, gratis. Multar para luego no cobrar la multa es un modelo de negocio que solo entienden los gobiernos y los gimnasios en enero.
Mientras la ciudadanía forma fila con la cubeta y el recibo, arriba en el templete es temporada de informes de gobierno, ese género literario donde todo sube menos el presupuesto. En Santa Catarina, el alcalde presentó su segundo informe bajo el lema «Cada vez mejor» y aseguró que la percepción de inseguridad cayó 18.6 puntos. Cada vez mejor, salvo por un detalle que él mismo confesó: tuvo que recurrir al gobierno federal y a las cámaras empresariales para juntar los recursos, porque «la falta de presupuesto no debe ser excusa». Traducción: estamos cada vez mejor, siempre y cuando alguien más pague la fiesta.
No es el único. En Salinas Victoria, el alcalde presumió su quinto informe con una aprobación ciudadana «superior al 90 por ciento», cifra que en cualquier otro contexto se investiga y aquí se aplaude. Y en Escobedo, el encargado de la alcaldía resumió el estado real de la coordinación institucional con una frase para el mármol: «El gobernador no me ha contestado». Samuel García convocó a los 51 alcaldes a dialogar sobre el presupuesto 2027, los invitó a hablarle personalmente y luego dejó a uno en visto. La república de los mensajes no entregados.
El gobernador, eso sí, anda con buenas noticias bajo el brazo: presume que los homicidios bajaron 76 por ciento pese a que la población creció. Y vaya que creció: el INEGI confirmó que Nuevo León sumó 490 mil habitantes en cinco años y ya rebasa los 6.2 millones. Somos más y, según las gráficas, nos matan menos; el problema es que el mismo gobernador pidió a las empresas conectar sus cámaras privadas al C5 para «ampliar la vigilancia». Es decir: vamos ganando, pero por favor préstennos sus cámaras, no vaya a ser. Y para cerrar el círculo de la confianza, la propia Fuerza Civil tuvo que separar a unos elementos y abrir investigación por un video que circuló en redes. La vigilancia vigilando a los vigilantes: un estado entero grabándose para ver quién falla primero.
En San Pedro, mientras tanto, el gran debate civilizatorio son los scooters. El municipio abrió consulta pública para regular la micromovilidad, porque nada dice «primer mundo» como legislar el patín eléctrico antes de resolver cómo cruzar la avenida sin salir volando. Prioridades sampetrinas.
Y hablando de aire: el que respiran algunos vecinos no es precisamente de montaña. En la colonia Ferrocarrilera llevan ocho meses viendo, literalmente, heces flotar dentro de sus casas por un drenaje colapsado. Ahí sí que el servicio «llega hasta la puerta», como prometen los folletos. Cada vez mejor.
Pero si algo retrata al Nuevo León de hoy es la calle. Un chofer de la Ruta 225 fue detenido por presuntamente golpear a un pasajero de 68 años cuya tarjeta no traía saldo suficiente: cobrar el pasaje a puñetazos es, técnicamente, un método de pago sin contacto. En Apodaca, otro camión avanzó solito por la avenida porque su conductor soltó el volante para irse a los golpes con un automovilista; el camión, más sensato que ambos, casi se pasa el rojo por su cuenta. Y en el Centro, la policía volvió a recuperar un Nissan Tsuru robado tras una persecución, confirmando que en esta ciudad lo único inmortal es el Tsuru.
Así cerramos la semana: con rebajas en lo que debemos, alzas en lo que presumen y un camión conduciéndose solo mientras todos discuten de quién es la culpa. Cada vez mejor, dicen. Habrá que creerles: traen el recibo con descuento.