La epopeya de los 430 becerros que cruzaron a EU (y los 70 que se quedaron en la banca)
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Tras 16 meses con la frontera cerrada por el gusano barrenador, Chihuahua volvió a exportar ganado en pie a Estados Unidos, y la ocasión ameritó no un comunicado, sino una carta. El presidente de la Unión Ganadera Regional emitió un texto dirigido a los productores en el que habló de 'meses de incertidumbre, de preocupación y de enormes desafíos, pero también de resiliencia, tenacidad, unidad y esperanza', y declaró que la fecha 'quedará para siempre en la memoria de nuestra ganadería'. Faltó nada más la música de fondo y una paloma soltada en cámara lenta.
Los números detrás de la epopeya: cruzaron 750 becerros según una versión; 430 reses de las 500 que llegaron a la preinspección según otra. En cualquier caso, hubo un contingente que no pasó el filtro y se quedó de este lado, viendo partir a sus compañeros rumbo a la gloria —y al matadero, detalle que la carta pudorosamente omite—. Porque conviene recordar que el emocionante 'regreso a los mercados internacionales' consiste, para las estrellas de esta historia, en un viaje sin boleto de vuelta. Resistieron, sí, pero para llegar a la parrilla ajena.
El precio ronda los cuatro dólares por libra, entre 2 mil y 2 mil 300 dólares por cabeza, cifra que explica por qué la prosa se pone tan lírica: no hay nada como el mercado abierto para inspirar epifanías sobre la unidad del gremio. Y está bien, es una buena noticia económica real para una actividad que es pilar del estado. Solo pedimos proporción: es la reapertura de una aduana, no la caída del Muro de Berlín con reses.
Mientras tanto, el barrenador —el villano de la trama— sigue muy vivo: el estado acumula decenas de casos activos repartidos en varios municipios, con Balleza y Chínipas a la cabeza. O sea que la frontera se abre con el enemigo todavía adentro de la casa, lo cual le da a la palabra 'resistimos' un matiz menos triunfal y más de 'aguántense, esto no ha terminado'. Enhorabuena por los becerros viajeros; que su sacrificio quede, en efecto, para siempre en la memoria. Aunque sea un rato.
Los números detrás de la epopeya: cruzaron 750 becerros según una versión; 430 reses de las 500 que llegaron a la preinspección según otra. En cualquier caso, hubo un contingente que no pasó el filtro y se quedó de este lado, viendo partir a sus compañeros rumbo a la gloria —y al matadero, detalle que la carta pudorosamente omite—. Porque conviene recordar que el emocionante 'regreso a los mercados internacionales' consiste, para las estrellas de esta historia, en un viaje sin boleto de vuelta. Resistieron, sí, pero para llegar a la parrilla ajena.
El precio ronda los cuatro dólares por libra, entre 2 mil y 2 mil 300 dólares por cabeza, cifra que explica por qué la prosa se pone tan lírica: no hay nada como el mercado abierto para inspirar epifanías sobre la unidad del gremio. Y está bien, es una buena noticia económica real para una actividad que es pilar del estado. Solo pedimos proporción: es la reapertura de una aduana, no la caída del Muro de Berlín con reses.
Mientras tanto, el barrenador —el villano de la trama— sigue muy vivo: el estado acumula decenas de casos activos repartidos en varios municipios, con Balleza y Chínipas a la cabeza. O sea que la frontera se abre con el enemigo todavía adentro de la casa, lo cual le da a la palabra 'resistimos' un matiz menos triunfal y más de 'aguántense, esto no ha terminado'. Enhorabuena por los becerros viajeros; que su sacrificio quede, en efecto, para siempre en la memoria. Aunque sea un rato.