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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Guanajuato • Nota • 25 de septiembre de 2026

La barda, monumento nacional de Guanajuato: una diputada sancionada y un empresario esperando justicia desde 2018

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Hay estados que presumen catedrales, pirámides o haciendas. Guanajuato tiene su propio patrimonio, humilde pero omnipresente: la barda. Esta semana dos bardas distintas nos recordaron que, en materia de muros, la ley aplica a ritmos muy diferentes según quién esté del otro lado.

Caso uno: el Tribunal Estatal Electoral de Guanajuato confirmó, por unanimidad, la responsabilidad de una diputada porque una barda con propaganda de su informe de labores se quedó pintada después del plazo permitido. Que quede claro el crimen: no fue un desvío, no fue un moche, fue una barda que no se despintó a tiempo. Y ahí estuvo el aparato electoral completo —Consejo General del IEEG, pleno del Tribunal, expediente con número y todo— vigilando que la pintura respetara su fecha de caducidad como si fuera yogurt.

Caso dos: en Celaya, el empresario Luciano Figueroa protestó en la Presidencia Municipal para exigir que se cumpla una sentencia… de 2018. Sí, leyó bien: años esperando que alguien atienda una barda que, asegura, le obstruye el acceso a su rancho en La Machuca, más la limpieza de un canal que sigue pendiente. Aquí no hubo pleno resolviendo por unanimidad ni cronómetro contando los días. Aquí el reloj de la justicia se quedó sin pilas en algún cajón.

Póngalos lado a lado y tendrá el retrato perfecto del sistema: cuando la barda es de un político y viola la ley electoral, la maquinaria se activa con precisión suiza. Cuando la barda le estorba a un ciudadano y ya hay una sentencia a su favor, la misma maquinaria descubre de pronto las virtudes de la paciencia, la reflexión y el "ahí lo vamos viendo".

No es que en Guanajuato falte quién haga cumplir la ley. Es que la ley, como el agua de SAPAL, existe, está lista y produce resultados; solo que a veces necesita un trámite, una autorización y varios años para llegar hasta donde de verdad hace falta. Mientras tanto, la barda sigue ahí, firme, muda, esperando. El único personaje verdaderamente paciente de toda la política guanajuatense.