Dos pantalones de mezclilla: la nueva unidad de medida hidráulica
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México acaba de estrenar un sistema de medición revolucionario. Olvídense de los litros, los metros cúbicos y las hectáreas: la nueva unidad oficial para calcular el consumo de agua es el pantalón de mezclilla.
El invento surgió cuando el gobernador de Querétaro, para tranquilizar a quienes se preocupan por la sed de los centros de datos, aseguró que un data center consume tan poca agua como la que se necesita para fabricar "dos pantalones de mezclilla". No precisó cuántos litros son, detalle menor cuando uno maneja unidades tan poéticas.
El problema es que su propia Secretaría de Desarrollo Sustentable no leyó el guion. Durante las glosas en el Congreso local, el secretario Marco del Prete reconoció que un data center mediano, de 25 megawatts, consume el equivalente a un hotel de 300 habitaciones, un hospital de 100 camas o un edificio de mil empleados. Es decir: la aritmética oficial pasó, en cuestión de días, de dos pantalones a un hospital completo. Uno entiende que las cifras bailen, pero no que bailen quebrada.
Y como en este país siempre hay quien lleva la cuenta, empresas como Iberdrola documentan que fabricar un solo par de vaqueros de algodón requiere entre 7 mil y 10 mil litros de agua. Hagamos la cuenta a favor del gobernador: dos pantalones serían, siendo generosos, unos 20 mil litros. Un hotel de 300 habitaciones, en cambio, no se hidrata precisamente con una cubeta. La comparación no solo se queda corta: se queda corta, se rompe la costura y se le sale el bolsillo.
Lo entrañable del asunto es la confianza con que se lanzan estas metáforas. Reducir el gasto hídrico de la industria digital a una prenda de vestir tiene la misma solidez técnica que medir la deuda pública en tortas de tamal. Suena cercano, suena inofensivo, y esa es justamente la función: que nadie se asuste demasiado mientras se firman los permisos.
En una entidad donde el agua no sobra, la ciudadanía tiene derecho a preguntar con qué talla exactamente se está midiendo su futuro. Porque a este ritmo, cuando la llave no dé ni una gota, siempre nos quedará el consuelo de que, al menos, andaremos bien vestidos.
El invento surgió cuando el gobernador de Querétaro, para tranquilizar a quienes se preocupan por la sed de los centros de datos, aseguró que un data center consume tan poca agua como la que se necesita para fabricar "dos pantalones de mezclilla". No precisó cuántos litros son, detalle menor cuando uno maneja unidades tan poéticas.
El problema es que su propia Secretaría de Desarrollo Sustentable no leyó el guion. Durante las glosas en el Congreso local, el secretario Marco del Prete reconoció que un data center mediano, de 25 megawatts, consume el equivalente a un hotel de 300 habitaciones, un hospital de 100 camas o un edificio de mil empleados. Es decir: la aritmética oficial pasó, en cuestión de días, de dos pantalones a un hospital completo. Uno entiende que las cifras bailen, pero no que bailen quebrada.
Y como en este país siempre hay quien lleva la cuenta, empresas como Iberdrola documentan que fabricar un solo par de vaqueros de algodón requiere entre 7 mil y 10 mil litros de agua. Hagamos la cuenta a favor del gobernador: dos pantalones serían, siendo generosos, unos 20 mil litros. Un hotel de 300 habitaciones, en cambio, no se hidrata precisamente con una cubeta. La comparación no solo se queda corta: se queda corta, se rompe la costura y se le sale el bolsillo.
Lo entrañable del asunto es la confianza con que se lanzan estas metáforas. Reducir el gasto hídrico de la industria digital a una prenda de vestir tiene la misma solidez técnica que medir la deuda pública en tortas de tamal. Suena cercano, suena inofensivo, y esa es justamente la función: que nadie se asuste demasiado mientras se firman los permisos.
En una entidad donde el agua no sobra, la ciudadanía tiene derecho a preguntar con qué talla exactamente se está midiendo su futuro. Porque a este ritmo, cuando la llave no dé ni una gota, siempre nos quedará el consuelo de que, al menos, andaremos bien vestidos.