En San Pedro ya no basta con pedalear: ahora piden póliza para rodar
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Hay noticias que uno tiene que leer dos veces para confirmar que no es sátira, y luego resulta que la sátira la escribió la realidad. En San Pedro Garza García, elementos de la Policía municipal detuvieron a un grupo de unos 50 ciclistas durante un recorrido por Valle Oriente para exigirles… una póliza de seguro. Sí, seguro. Para andar en bicicleta.
Uno creía haber visto de todo en materia de requisitos: licencia, verificación, tenencia, engomado, la firmita del de la esquina. Pero exigir cobertura para el noble acto de pedalear es innovación pura. Bienvenidos a la primera ciudad donde salir a hacer ejercicio te convierte, sin querer, en un trámite pendiente. El colesterol te lo bajas; el papeleo, no.
La Secretaría de Seguridad Pública municipal, para su crédito, no salió a defender la ocurrencia: abrió una investigación interna sobre lo ocurrido. Es decir, ni la propia autoridad tenía muy claro de dónde salió eso de la póliza obligatoria para dos ruedas y un manubrio. Y es que el asunto tiene su gracia: en una zona metropolitana que presume cientos de miles de personas usando la bici cada semana y que llena discursos con la palabra 'movilidad', el mensaje que le llegó a estos 50 ciclistas fue distinto. Algo así como: 'Muévase, sí, pero primero muéstreme la pólizota'.
Habrá quien diga que fue un exceso aislado, un malentendido, un oficial con demasiada iniciativa. Puede ser. Pero el detalle simbólico es demoledor: mientras en el papel se pintan ciclovías y ciudades biciamigables, en la calle un grupo de deportistas terminó parado en un filtro respondiendo por un seguro que nadie sabía que existía. La infraestructura ciclista puede tardar; la creatividad para inventar requisitos, jamás.
Lo bueno es que el ciclista promedio ya está entrenado para los imprevistos: esquiva baches, respira aguas negras y ahora, además, carga con la duda existencial de si mañana le pedirán fianza para usar el timbre. Pedalee, vecino, pero pedalee informado. En San Pedro, hasta el aire libre viene con letras chiquitas.
Uno creía haber visto de todo en materia de requisitos: licencia, verificación, tenencia, engomado, la firmita del de la esquina. Pero exigir cobertura para el noble acto de pedalear es innovación pura. Bienvenidos a la primera ciudad donde salir a hacer ejercicio te convierte, sin querer, en un trámite pendiente. El colesterol te lo bajas; el papeleo, no.
La Secretaría de Seguridad Pública municipal, para su crédito, no salió a defender la ocurrencia: abrió una investigación interna sobre lo ocurrido. Es decir, ni la propia autoridad tenía muy claro de dónde salió eso de la póliza obligatoria para dos ruedas y un manubrio. Y es que el asunto tiene su gracia: en una zona metropolitana que presume cientos de miles de personas usando la bici cada semana y que llena discursos con la palabra 'movilidad', el mensaje que le llegó a estos 50 ciclistas fue distinto. Algo así como: 'Muévase, sí, pero primero muéstreme la pólizota'.
Habrá quien diga que fue un exceso aislado, un malentendido, un oficial con demasiada iniciativa. Puede ser. Pero el detalle simbólico es demoledor: mientras en el papel se pintan ciclovías y ciudades biciamigables, en la calle un grupo de deportistas terminó parado en un filtro respondiendo por un seguro que nadie sabía que existía. La infraestructura ciclista puede tardar; la creatividad para inventar requisitos, jamás.
Lo bueno es que el ciclista promedio ya está entrenado para los imprevistos: esquiva baches, respira aguas negras y ahora, además, carga con la duda existencial de si mañana le pedirán fianza para usar el timbre. Pedalee, vecino, pero pedalee informado. En San Pedro, hasta el aire libre viene con letras chiquitas.