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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Nuevo León • Nota • 25 de septiembre de 2026

Ley Antibaches: el heroico intento de que las calles duren más que su discurso de inauguración

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Nuevo León podría estar a punto de resolver uno de sus grandes misterios metafísicos: por qué una calle recién inaugurada amanece al día siguiente con un bache del tamaño de una convicción política. El diputado Glen Villarreal propuso una 'Ley Antibaches' que obligaría a los contratistas a garantizar durante cinco años las obras de construcción, pavimentación, repavimentación y rehabilitación de vialidades. Cinco años. Que, en tiempo-bache regiomontano, es prácticamente la eternidad.

La idea, en el fondo, es de una sensatez casi ofensiva: que quien pavimenta responda por lo que pavimenta, y que el bache prematuro no lo pague, como siempre, el ciudadano con su amortiguador, su llanta y su paciencia. Suena tan lógico que da un poco de tristeza que haya que convertirlo en ley. Es como legislar que el agua moje. Pero aquí estamos, porque la costumbre local dicta que la garantía de una obra dura exactamente lo que tarda en secarse el asfalto para la foto.

Ahora bien, no cantemos victoria. La iniciativa incluye una perla fina: excepciones cuando el deterioro sea 'provocado por terceros o por circunstancias ajenas a la obra'. Ah, los terceros. Esos seres misteriosos, nunca identificados, responsables de todos los males de la vialidad neoleonesa. Uno ya se imagina el peritaje: 'El bache no es culpa de la constructora, fue un tercero'. Y el tercero, por supuesto, jamás aparece, porque vive en la misma dimensión que el vecino que se roba los conos.

Habrá que ver si la propuesta prospera o se queda, como tantas iniciativas, garantizando cinco años de discusión en comisiones antes de garantizar un solo metro de pavimento. Porque el bache tiene una ventaja competitiva sobre el legislador: no espera turno, no pide licencia y no se va de puente. Aparece, se ensancha y se queda a vivir, muy quitado de la pena, mientras el proyecto de ley 'avanza'.

Ojalá camine. De verdad. Un Nuevo León donde las calles duren más que el aplauso de su inauguración sería, por fin, una obra de largo plazo que no huele a drenaje. Mientras tanto, el automovilista seguirá haciendo lo único que ha aprendido a hacer con maestría: esquivar cráteres y confiar en que, algún día, alguien encuentre al famoso 'tercero'.