Entre el sotol y la milpa ensayan el Caribe: la 101 acampa en Santa Gertrudis
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Chihuahua ya tenía sus contrastes de postal: el desierto y la nieve, el sotol y el vino, la sequía y las inundaciones en la misma semana. Faltaba uno de talla internacional, y llegó puntual. Trascendió, vía un reportaje de la prensa estadounidense, que Estados Unidos estudia una posible operación militar sobre Cuba, y que la fuerza señalada para la tarea —las míticas "Águilas Chillonas" de la 101 División Aerotransportada— entrena en estos momentos en Santa Gertrudis, Chihuahua.
Detengámonos a saborearlo. En algún rincón semidesértico del estado, entre huizaches, ganado y polvo, una de las divisiones más célebres del ejército más poderoso del planeta hace maniobras para, eventualmente, aterrizar en una isla del Caribe a más de dos mil kilómetros de distancia. La logística tiene su poesía involuntaria: para invadir el trópico, primero hay que curtirse en el semidesierto. Si sobreviven al calor de Santa Gertrudis y a un buen plato de discada, La Habana será un día de campo.
Uno no puede evitar cierto orgullo regional mal entendido. Mientras los municipios pelean por bacheo, rastreo de terracerías y un drenaje que aguante la próxima tormenta, el llano chihuahuense se cotiza como set de entrenamiento geoestratégico. Somos, quién lo diría, infraestructura de exportación: no mandamos solo reses a Estados Unidos, también prestamos horizonte para sus ensayos generales.
Aquí conviene la prudencia periodística. Nada de esto es una acusación ni un hecho consumado: es lo que reportó un corresponsal y lo que "trascendió", esa palabra mágica que en el gremio significa "lo dijeron y todavía nadie lo desmiente". No sabemos si la operación ocurrirá, ni cuándo, ni si las Águilas seguirán en el estado la próxima semana. Lo que sí sabemos es que el mapa mental del chihuahuense se acaba de ensanchar: ahora, cuando alguien pregunte qué se produce en la región, además de manzana, nuez, ganado y minerales, habrá que agregar, con una ceja levantada, "preparación militar para el hemisferio".
Que conste una recomendación de la casa para los visitantes uniformados: si de verdad quieren un entrenamiento realista, olvídense del combate. El reto de supervivencia local es cruzar una avenida el día que llueve sin que la corriente se los lleve. Eso sí templa el carácter. Y de paso, ya que andan por acá con tanto equipo y tanta brigada, quizá podrían echar la mano con el próximo Plan DN-III-E, que últimamente se ha vuelto el evento más recurrente del calendario estatal.
Detengámonos a saborearlo. En algún rincón semidesértico del estado, entre huizaches, ganado y polvo, una de las divisiones más célebres del ejército más poderoso del planeta hace maniobras para, eventualmente, aterrizar en una isla del Caribe a más de dos mil kilómetros de distancia. La logística tiene su poesía involuntaria: para invadir el trópico, primero hay que curtirse en el semidesierto. Si sobreviven al calor de Santa Gertrudis y a un buen plato de discada, La Habana será un día de campo.
Uno no puede evitar cierto orgullo regional mal entendido. Mientras los municipios pelean por bacheo, rastreo de terracerías y un drenaje que aguante la próxima tormenta, el llano chihuahuense se cotiza como set de entrenamiento geoestratégico. Somos, quién lo diría, infraestructura de exportación: no mandamos solo reses a Estados Unidos, también prestamos horizonte para sus ensayos generales.
Aquí conviene la prudencia periodística. Nada de esto es una acusación ni un hecho consumado: es lo que reportó un corresponsal y lo que "trascendió", esa palabra mágica que en el gremio significa "lo dijeron y todavía nadie lo desmiente". No sabemos si la operación ocurrirá, ni cuándo, ni si las Águilas seguirán en el estado la próxima semana. Lo que sí sabemos es que el mapa mental del chihuahuense se acaba de ensanchar: ahora, cuando alguien pregunte qué se produce en la región, además de manzana, nuez, ganado y minerales, habrá que agregar, con una ceja levantada, "preparación militar para el hemisferio".
Que conste una recomendación de la casa para los visitantes uniformados: si de verdad quieren un entrenamiento realista, olvídense del combate. El reto de supervivencia local es cruzar una avenida el día que llueve sin que la corriente se los lleve. Eso sí templa el carácter. Y de paso, ya que andan por acá con tanto equipo y tanta brigada, quizá podrían echar la mano con el próximo Plan DN-III-E, que últimamente se ha vuelto el evento más recurrente del calendario estatal.