El nuevo Registro Vehicular de Chihuahua tiene grupo de Facebook y lo administra un vecino
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Que nadie diga que en Chihuahua no hay innovación cívica. Mientras las dependencias digitalizan trámites con la velocidad de un módem de 1998, la ciudadanía ya montó su propia oficina paralela, y es gratis, en tiempo real y con sección de comentarios. La sede es un grupo de Facebook dedicado a placas perdidas, donde esta semana un usuario reportó nada menos que ocho láminas tiradas en un cruce, con foto, ubicación y todo el rigor de un perito voluntario.
El inventario es digno de acta oficial: cuatro placas nacionales de Chihuahua, tres fronterizas de esos característicos caracteres rosas y una despistada del Estado de México que vaya usted a saber cómo llegó tan al norte. Es decir, mientras el sistema formal pide cita, comprobante de domicilio y paciencia franciscana, el sistema informal solo pide que le den seguir a la página y reaccionen con un corazón si la placa es suya.
Hay algo hermoso y, a la vez, delator en la escena. Hermoso, porque revela a un chihuahuense solidario que en lugar de pasar de largo se detiene, fotografía y difunde para que un desconocido recupere su lámina. Delator, porque significa que la ruta natural para reencontrarse con un documento oficial ya no es la ventanilla del Estado, sino el muro de un particular con buena señal. El trámite se descentralizó tanto que ahora vive entre memes, ventas de garaje y avisos de perros perdidos.
Conviene aclararlo sin maldad: aquí nadie inventó un delito ni acusa a nadie. Las placas aparecieron tiradas, un ciudadano las reportó y hasta ahí llega el hecho. Lo que la nota deja al descubierto no es una travesura, sino un síntoma: cuando la gente confía más en un grupo vecinal que en el aparato institucional para resolver algo tan básico como recuperar una placa, el problema no es de Facebook. Facebook, de hecho, está cumpliendo. El que llega tarde a la fiesta es otro.
Así que, estimado lector, si un día le faltan sus láminas, ya sabe el protocolo del Chihuahua moderno: primero, revise el cruce más cercano; segundo, busque el grupo; tercero, agradezca al vecino anónimo que hace, sin sueldo ni escritorio, el trabajo que a otros les cuesta un presupuesto entero. Y si de paso encuentra ahí su incapacidad del IMSS extraviada, no se sorprenda: todo lo que el sistema pierde parece terminar en el mismo muro.
El inventario es digno de acta oficial: cuatro placas nacionales de Chihuahua, tres fronterizas de esos característicos caracteres rosas y una despistada del Estado de México que vaya usted a saber cómo llegó tan al norte. Es decir, mientras el sistema formal pide cita, comprobante de domicilio y paciencia franciscana, el sistema informal solo pide que le den seguir a la página y reaccionen con un corazón si la placa es suya.
Hay algo hermoso y, a la vez, delator en la escena. Hermoso, porque revela a un chihuahuense solidario que en lugar de pasar de largo se detiene, fotografía y difunde para que un desconocido recupere su lámina. Delator, porque significa que la ruta natural para reencontrarse con un documento oficial ya no es la ventanilla del Estado, sino el muro de un particular con buena señal. El trámite se descentralizó tanto que ahora vive entre memes, ventas de garaje y avisos de perros perdidos.
Conviene aclararlo sin maldad: aquí nadie inventó un delito ni acusa a nadie. Las placas aparecieron tiradas, un ciudadano las reportó y hasta ahí llega el hecho. Lo que la nota deja al descubierto no es una travesura, sino un síntoma: cuando la gente confía más en un grupo vecinal que en el aparato institucional para resolver algo tan básico como recuperar una placa, el problema no es de Facebook. Facebook, de hecho, está cumpliendo. El que llega tarde a la fiesta es otro.
Así que, estimado lector, si un día le faltan sus láminas, ya sabe el protocolo del Chihuahua moderno: primero, revise el cruce más cercano; segundo, busque el grupo; tercero, agradezca al vecino anónimo que hace, sin sueldo ni escritorio, el trabajo que a otros les cuesta un presupuesto entero. Y si de paso encuentra ahí su incapacidad del IMSS extraviada, no se sorprenda: todo lo que el sistema pierde parece terminar en el mismo muro.