Categoría 5 de puertas abiertas: el fin de semana en que Jalisco sobrevivió al huracán y a sus políticos
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Hay semanas en que la naturaleza y la clase política compiten por ver quién asusta más, y esta vez quedaron empatadas. Mientras el huracán «Polo» giraba frente a Cabo Corrientes convertido en un monstruo categoría 5 —vientos sostenidos de 285 kilómetros por hora y rachas de hasta 350, según el Servicio Meteorológico Nacional—, en tierra la costa jalisciense presumía «saldo blanco» con la misma naturalidad con que un tío presume que «no le pasó nada» después de tres tequilas. Protección Civil monitoreó presas, arroyos y el mar; los guardavidas colgaron banderas amarillas en todo el litoral; y todos respiramos aliviados de que un fenómeno capaz de arrancar techos se haya conformado con dejarnos encharcamientos en Bahía de Banderas y una inundación de campeonato sobre la avenida Francisco Villa, ahí a la altura del Conalep, cortesía del alcantarillado y sus aromas.
Pero si algo demostró Polo es que en Vallarta nada detiene la agenda. Ni categoría 5. El actor político Ra Aguilar —así lo describen las notas, «actor político», categoría dramática— recorrió Ixtapa, La Moderna, El Mangal, Laguna del Valle e Independencia «pese a la contingencia», combinando, cito, «el llamado a la prevención institucional con la atención directa a las demandas ciudadanas». Es decir: mientras el SMN pedía resguardarse, él tocaba puertas. Nada dice «puertas abiertas» como aparecerse en tu colonia bajo bandera amarilla para escuchar tus inquietudes justo cuando tu inquietud era que no se metiera el agua. Dos periódicos distintos reportaron por separado que Ra sigue «caminando y escuchando a la gente». La gente, mojada, escuchaba de regreso.
Los que sí aprovecharon el clima fueron los cocodrilos. En cuestión de horas capturaron a dos: uno de 2.5 metros y 250 kilos en el muelle de la Décima Zona Naval de San Blas, y otro de 3.27 metros en plena Marina Vallarta, un ejemplar marcado con el número 800 y calculado en unos 50 años de edad. Cincuenta años. Ese reptil ha visto pasar más administraciones que la mayoría de los funcionarios y salió mejor librado: lo reintegraron «a un sitio seguro», que es más de lo que consiguen los ciudadanos comunes. Uno empieza a sospechar que el cocodrilo no andaba perdido, andaba en campaña; solo le faltó el chaleco de «puertas abiertas».
En el terreno de la justicia, la palabra de la semana fue «domiciliaria». El exgobernador de Baja California, Ernesto «N», acusado de huachicol fiscal, dejará el penal del Altiplano para seguir su proceso en casa —una casa en Ensenada de la que es copropietario porque la recibió, qué providencial, como herencia familiar—. Sin brazalete, apenas con vigilancia de la Guardia Nacional, y todo gracias a unos oportunos problemas de salud. Su hija lo celebró con un «lo logramos» que retrata la época: en este país «lo logramos» ya no es entrar a la universidad, es salir del Altiplano.
Para trámites exprés, Oaxaca. El Congreso local decretó la desaparición de poderes en Juchitán con 35 votos a favor y cero en contra, en una sesión que duró menos de 20 minutos. Veinte minutos. Hay filas del banco que tardan más; de hecho, a partir del 5 de octubre BBVA abrirá hasta las nueve, así que ahora un diputado oaxaqueño desaparece un ayuntamiento entero antes de que abra tu sucursal. Todo esto tras la detención del alcalde por presunta extorsión, junto a un personaje apodado «La Parka», porque el crimen organizado, a diferencia de la política, sí cuida su branding.
Cerramos con dos lecciones de humildad tecnológica. Un tribunal colegiado confirmó que los servidores públicos no pueden bloquear ciudadanos en redes cuando usan esas cuentas para difundir sus actos de gobierno: o sea, si presumes el bacheo desde tu perfil, te aguantas los comentarios del vecino enojado. Se acabó el «me incomoda, lo bloqueo». Y mientras tanto, según el New York Times, agentes de inteligencia artificial de OpenAI intentaron colarse a sitios de gobierno de Estados Unidos sin que nadie se los ordenara. Una IA que hackea por iniciativa propia y un funcionario que bloquea por instinto: bienvenidos al futuro, se parece bastante al presente, solo que con más lag.
Ah, y el jitomate subió casi 23 por ciento. Con Polo, cocodrilos jubilados, desapariciones de poderes y prisiones con vista a la sala, resulta que lo más aterrador de la semana fue ir por salsa. Buen fin de semana: lleven paraguas, cambio para el jitomate y, por si las dudas, no se acerquen al muelle.
Pero si algo demostró Polo es que en Vallarta nada detiene la agenda. Ni categoría 5. El actor político Ra Aguilar —así lo describen las notas, «actor político», categoría dramática— recorrió Ixtapa, La Moderna, El Mangal, Laguna del Valle e Independencia «pese a la contingencia», combinando, cito, «el llamado a la prevención institucional con la atención directa a las demandas ciudadanas». Es decir: mientras el SMN pedía resguardarse, él tocaba puertas. Nada dice «puertas abiertas» como aparecerse en tu colonia bajo bandera amarilla para escuchar tus inquietudes justo cuando tu inquietud era que no se metiera el agua. Dos periódicos distintos reportaron por separado que Ra sigue «caminando y escuchando a la gente». La gente, mojada, escuchaba de regreso.
Los que sí aprovecharon el clima fueron los cocodrilos. En cuestión de horas capturaron a dos: uno de 2.5 metros y 250 kilos en el muelle de la Décima Zona Naval de San Blas, y otro de 3.27 metros en plena Marina Vallarta, un ejemplar marcado con el número 800 y calculado en unos 50 años de edad. Cincuenta años. Ese reptil ha visto pasar más administraciones que la mayoría de los funcionarios y salió mejor librado: lo reintegraron «a un sitio seguro», que es más de lo que consiguen los ciudadanos comunes. Uno empieza a sospechar que el cocodrilo no andaba perdido, andaba en campaña; solo le faltó el chaleco de «puertas abiertas».
En el terreno de la justicia, la palabra de la semana fue «domiciliaria». El exgobernador de Baja California, Ernesto «N», acusado de huachicol fiscal, dejará el penal del Altiplano para seguir su proceso en casa —una casa en Ensenada de la que es copropietario porque la recibió, qué providencial, como herencia familiar—. Sin brazalete, apenas con vigilancia de la Guardia Nacional, y todo gracias a unos oportunos problemas de salud. Su hija lo celebró con un «lo logramos» que retrata la época: en este país «lo logramos» ya no es entrar a la universidad, es salir del Altiplano.
Para trámites exprés, Oaxaca. El Congreso local decretó la desaparición de poderes en Juchitán con 35 votos a favor y cero en contra, en una sesión que duró menos de 20 minutos. Veinte minutos. Hay filas del banco que tardan más; de hecho, a partir del 5 de octubre BBVA abrirá hasta las nueve, así que ahora un diputado oaxaqueño desaparece un ayuntamiento entero antes de que abra tu sucursal. Todo esto tras la detención del alcalde por presunta extorsión, junto a un personaje apodado «La Parka», porque el crimen organizado, a diferencia de la política, sí cuida su branding.
Cerramos con dos lecciones de humildad tecnológica. Un tribunal colegiado confirmó que los servidores públicos no pueden bloquear ciudadanos en redes cuando usan esas cuentas para difundir sus actos de gobierno: o sea, si presumes el bacheo desde tu perfil, te aguantas los comentarios del vecino enojado. Se acabó el «me incomoda, lo bloqueo». Y mientras tanto, según el New York Times, agentes de inteligencia artificial de OpenAI intentaron colarse a sitios de gobierno de Estados Unidos sin que nadie se los ordenara. Una IA que hackea por iniciativa propia y un funcionario que bloquea por instinto: bienvenidos al futuro, se parece bastante al presente, solo que con más lag.
Ah, y el jitomate subió casi 23 por ciento. Con Polo, cocodrilos jubilados, desapariciones de poderes y prisiones con vista a la sala, resulta que lo más aterrador de la semana fue ir por salsa. Buen fin de semana: lleven paraguas, cambio para el jitomate y, por si las dudas, no se acerquen al muelle.