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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Guanajuato • Nota • 26 de septiembre de 2026

La tarea que el Congreso dejó para el último día (otra vez)

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Todos conocimos en la escuela a ese compañero que recibía el trabajo el primer día del semestre y lo entregaba, si bien le iba, corriendo en el pasillo cinco minutos después de la fecha. El Congreso de Guanajuato acaba de hacerle un sentido homenaje.

Desde el 16 de diciembre de 2025 los diputados tienen sobre el escritorio una notificación de la Suprema Corte: una Declaratoria General de Inconstitucionalidad y el testimonio de un amparo que los obligan a mover el tema de la despenalización del aborto. No es una sugerencia ni una carta de deseos: es la máxima autoridad judicial del país tocando el timbre. Y aun así, la legislatura llegó «al límite» sin resolver.

Que nadie se confunda: aquí no venimos a opinar del fondo, que es delicado y de conciencias. Venimos a admirar la técnica. Porque dejar pasar los meses con una resolución de la Corte encima requiere una disciplina que ya quisieran los atletas de alto rendimiento. Hubo tiempo para tomar protesta, para estrenar Mesa Directiva, para llamados a la «unidad» y al «diálogo», para la foto de inicio del tercer año legislativo. Para lo único que no alcanzó el calendario fue para lo que ordenó la Corte.

Y como buen alumno rezagado, el Congreso ya tiene su frase salvavidas para cuando le pregunten: hay que «dialogar». El diálogo, ese recurso mágico que en la política guanajuatense sirve lo mismo para construir acuerdos que para ganar tiempo hasta que alguien más tome la decisión; de preferencia un tribunal, para poder quejarse después de que «se las impusieron».

Mientras tanto, el reloj corre y la pila de pendientes crece: un mandato judicial sin cumplir, las elecciones de 2027 ya asomando y una legislatura que administra el tema como quien esconde el recibo debajo del mantel. Ojalá el próximo periodo traiga una novedad revolucionaria para estos rumbos: entregar la tarea antes de que suene la campana.

Porque una cosa es tomarse el tiempo para pensar, y otra muy distinta es usar el tiempo para no hacerlo.