Vocación laboral: jóvenes cubren turno en un restaurante… por likes
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En Nuevo León, tierra del pleno empleo y de las inversiones millonarias, la juventud dio una lección de entrega: un grupo de estudiantes de la Prepa 22 de la UANL entró a un restaurante de comida rápida en Plaza Citadel, en San Nicolás, y se hizo pasar por la plantilla del establecimiento. Según testigos, los jóvenes atendieron clientes y hasta despacharon productos como si formaran parte del personal, todo para grabar contenido para redes sociales. Acudió la policía; no hubo detenidos.
Hay que reconocer el mérito: en una época en que conseguir que alguien trabaje sin quejarse es prácticamente imposible, aquí tenemos empleados que llegaron solos, cubrieron turno solos y se fueron sin cobrar. Recursos Humanos de medio país debería estar tomando notas. El único requisito del contrato era invisible pero poderoso: la cámara encendida.
Uno se pregunta qué diría un gerente al ver a desconocidos gestionando su caja registradora con la soltura de un empleado del mes. Probablemente lo mismo que dice el país entero frente a las nuevas generaciones: no entiendo qué hacen, pero lo hacen con mucha seguridad. La “broma” terminó con movilización policiaca y sin consecuencias legales, lo que en el fondo es el mejor resumen de la era: el performance salió gratis; la hamburguesa, quizá no.
Queda la moraleja para futuros creadores de contenido: si van a trabajar sin sueldo, que al menos sea en un lugar con aire acondicionado y papas a la mano. Y para los negocios de la metrópoli, una advertencia tierna: revisen quién está detrás del mostrador, porque en Monterrey ya hay jóvenes dispuestos a hacer su trabajo… siempre y cuando el video quede bien.
Hay que reconocer el mérito: en una época en que conseguir que alguien trabaje sin quejarse es prácticamente imposible, aquí tenemos empleados que llegaron solos, cubrieron turno solos y se fueron sin cobrar. Recursos Humanos de medio país debería estar tomando notas. El único requisito del contrato era invisible pero poderoso: la cámara encendida.
Uno se pregunta qué diría un gerente al ver a desconocidos gestionando su caja registradora con la soltura de un empleado del mes. Probablemente lo mismo que dice el país entero frente a las nuevas generaciones: no entiendo qué hacen, pero lo hacen con mucha seguridad. La “broma” terminó con movilización policiaca y sin consecuencias legales, lo que en el fondo es el mejor resumen de la era: el performance salió gratis; la hamburguesa, quizá no.
Queda la moraleja para futuros creadores de contenido: si van a trabajar sin sueldo, que al menos sea en un lugar con aire acondicionado y papas a la mano. Y para los negocios de la metrópoli, una advertencia tierna: revisen quién está detrás del mostrador, porque en Monterrey ya hay jóvenes dispuestos a hacer su trabajo… siempre y cuando el video quede bien.