Nota · 12 de junio de 2026
Regresa el Caballero de la Hipnosis a Chihuahua; la economía local lleva años practicando
Prepárense, chihuahuenses, porque el hombre que pone a dormir a medio mundo con tronar los dedos regresa a la ciudad. John Milton, mejor conocido como El Caballero de la Hipnosis, anunció una serie de funciones en el Teatro de la Ciudad, donde promete entretenimiento, participación del público y, según él, bienestar. Décadas de trayectoria lo avalan: lo mismo duerme a un voluntario de primera fila que a integrantes de Grupo Firme, hazaña que se volvió viral y que, hay que reconocerlo, hipnotizar a un grupo norteño en plena gira tiene su mérito.
La pregunta inevitable es por qué cobrar boleto por algo que en Chihuahua ya dominamos de manera gratuita y permanente. Aquí llevamos años en trance: nos prometen que el bache se va a arreglar y asentimos; nos dicen que la economía va de maravilla mientras se pierden registros patronales y aplaudimos; nos juran que el agua llega pronto y seguimos esperando con los ojos cerrados. Si eso no es autosugestión colectiva, que baje el Caballero y nos lo explique.
Lo curioso es que Milton también impulsa materiales gratuitos de relajación y autosugestión, incluso para pacientes en procesos de salud complejos. Loable de verdad. Aunque, conociendo el ánimo del respetable, más de uno irá no a relajarse, sino a pedir que lo hipnoticen para olvidar el recibo de la luz, el calorón de junio o el marcador de su quincena.
Eso sí, una recomendación de la casa: si el maestro pide un voluntario y usted alza la mano, asegúrese de que no lo deje convencido de que en la capital ya no hay charcos. Esa sugestión sí dura semanas y termina con los tenis empapados a media banqueta.
Bienvenido sea el espectáculo. Entre tanta nota de tribunales, cateos y baches, que alguien venga a dormirnos un rato por voluntad propia se agradece. Lo demás —despertar y seguir esquivando la realidad— ya lo hacemos solitos cada mañana, sin tronido de dedos.
La pregunta inevitable es por qué cobrar boleto por algo que en Chihuahua ya dominamos de manera gratuita y permanente. Aquí llevamos años en trance: nos prometen que el bache se va a arreglar y asentimos; nos dicen que la economía va de maravilla mientras se pierden registros patronales y aplaudimos; nos juran que el agua llega pronto y seguimos esperando con los ojos cerrados. Si eso no es autosugestión colectiva, que baje el Caballero y nos lo explique.
Lo curioso es que Milton también impulsa materiales gratuitos de relajación y autosugestión, incluso para pacientes en procesos de salud complejos. Loable de verdad. Aunque, conociendo el ánimo del respetable, más de uno irá no a relajarse, sino a pedir que lo hipnoticen para olvidar el recibo de la luz, el calorón de junio o el marcador de su quincena.
Eso sí, una recomendación de la casa: si el maestro pide un voluntario y usted alza la mano, asegúrese de que no lo deje convencido de que en la capital ya no hay charcos. Esa sugestión sí dura semanas y termina con los tenis empapados a media banqueta.
Bienvenido sea el espectáculo. Entre tanta nota de tribunales, cateos y baches, que alguien venga a dormirnos un rato por voluntad propia se agradece. Lo demás —despertar y seguir esquivando la realidad— ya lo hacemos solitos cada mañana, sin tronido de dedos.
Las notas reales, por si no nos cree:
- John Milton regresa a Chihuahua — El Diario de Chihuahua