Prófugos del Anexo, presos del drenaje
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Amaneció Jalisco este domingo con lluvia ligera, setenta y ocho por ciento de probabilidad de charco y cien por ciento de probabilidad de que nadie asuma la responsabilidad. Pero vamos por partes, que la semana dio para llenar un kiosco entero de ironías.
Empecemos por la joya de la corona municipal. Guadalajara mandó cuadrillas a retirar trescientos objetos —cubetas, sillas rotas, botes, el orgullo de la colonia— que los vecinos usaban para apartar lugar de estacionamiento afuera del Estadio Jalisco antes del concierto de la banda que se hace llamar Prófugos del Anexo. Trescientas piezas de mobiliario urbano informal, un ejército de sillas plegables custodiando asfalto como si fuera terreno sagrado. Y mientras miles cantaban aquello de haberse fugado del anexo, la Fiscalía clausuraba en Zapopan un anexo de a de veras, clandestino, con ochenta y nueve personas dentro. El universo tiene un sentido del humor que ya quisiéramos los que escribimos esto: unos cantan que se escaparon del anexo y otros, a unas cuadras, seguían adentro esperando a que alguien tocara la puerta. Nadie diseñó esa coincidencia; simplemente Jalisco es así, un estado donde la metáfora se toma en serio y luego pide disculpas.
Sigamos con el clima, ese enemigo íntimo. El huracán Polo, categoría cinco y a más de quinientos kilómetros de la costa, logró lo que ninguna administración: paralizar la Riviera Mexicana. Un crucero de lujo —el Brilliant Lady, porque los barcos de ricos tienen nombre de perfume— canceló su escala en Puerto Vallarta y explicó, muy serio, que navegar hacia el sur simplemente no era una opción. Bienvenido al club, capitán: para el vallartense de a pie tampoco es opción navegar hacia el sur cuando Las Glorias vuelve a convertirse en alberca de aguas negras cada que caen cuatro gotas. Porque eso también pasó, otra vez, como cada temporada, con la solución municipal de siempre: empujar el agua contaminada al mar y rezar. El drenaje de Vallarta tiene más reincidencias que cualquiera de los detenidos de la semana.
Y hablando de detenidos, la nota policial nos regaló una lección de humildad. Dos hombres con órdenes de aprehensión vigentes —uno señalado por homicidio— fueron localizados por la autoridad no gracias a la inteligencia, ni a los drones, ni a la fusión de datos, sino porque estaban orinando en plena vía pública. Doce años de operativos federales para atrapar prófugos y resulta que el mejor sistema de vigilancia del país es la vejiga. Que tomen nota las academias de policía: menos cámaras, más agua embotellada gratis afuera de las cantinas.
En el terreno político, la semana premió la memoria selectiva. Ernesto Ruffo Appel, exgobernador panista, salió del penal del Altiplano a cumplir arresto domiciliario en su casa de Ensenada, en el marco de una investigación por huachicol; y Felipe Calderón, siempre solidario con las causas nobles, celebró la resolución del juez. Conmovedor: nada une más a un partido que el amor por la casa propia con vigilancia incluida. Mientras tanto, el gobernador Pablo Lemus resolvió el problema de la seguridad de las jóvenes con un consejo de abuelo preocupón: que no se suban a las motos de plataforma. Punto. Ni infraestructura, ni patrullaje, ni regulación; la política pública ahora consiste en pedirle a la ciudadanía que tenga más cuidadito. Con ese criterio, el próximo plan estatal contra las inundaciones será pedirnos que no salgamos cuando llueva.
Del otro lado del Congreso, Movimiento Ciudadano presentó Vacante Segura, una iniciativa para que el Estado verifique que las ofertas de empleo no sean trampas. Aplausos por la intención; solo faltaría una iniciativa que verifique que las iniciativas no sean nomás boletines de prensa con membrete.
Y para cerrar, el frente hacendario, donde el SAT sigue vigilando sus dos grandes amenazas al erario: las tandas de la oficina y el préstamo que te hizo tu comadre. Porque en este país el gran capital duerme tranquilo, pero como pongas préstamo en el concepto de una transferencia de quinientos pesos, se activa el Skynet fiscal. Cuídese: el superpeso ya se está desinflando frente al dólar, pero usted no vaya a devaluar la moral tributaria por una vaquita dominical para los tacos.
Que tengan bonito domingo. Lleven paraguas, no aparten con cubeta, y si trae orden de aprehensión, aguántese las ganas.
Empecemos por la joya de la corona municipal. Guadalajara mandó cuadrillas a retirar trescientos objetos —cubetas, sillas rotas, botes, el orgullo de la colonia— que los vecinos usaban para apartar lugar de estacionamiento afuera del Estadio Jalisco antes del concierto de la banda que se hace llamar Prófugos del Anexo. Trescientas piezas de mobiliario urbano informal, un ejército de sillas plegables custodiando asfalto como si fuera terreno sagrado. Y mientras miles cantaban aquello de haberse fugado del anexo, la Fiscalía clausuraba en Zapopan un anexo de a de veras, clandestino, con ochenta y nueve personas dentro. El universo tiene un sentido del humor que ya quisiéramos los que escribimos esto: unos cantan que se escaparon del anexo y otros, a unas cuadras, seguían adentro esperando a que alguien tocara la puerta. Nadie diseñó esa coincidencia; simplemente Jalisco es así, un estado donde la metáfora se toma en serio y luego pide disculpas.
Sigamos con el clima, ese enemigo íntimo. El huracán Polo, categoría cinco y a más de quinientos kilómetros de la costa, logró lo que ninguna administración: paralizar la Riviera Mexicana. Un crucero de lujo —el Brilliant Lady, porque los barcos de ricos tienen nombre de perfume— canceló su escala en Puerto Vallarta y explicó, muy serio, que navegar hacia el sur simplemente no era una opción. Bienvenido al club, capitán: para el vallartense de a pie tampoco es opción navegar hacia el sur cuando Las Glorias vuelve a convertirse en alberca de aguas negras cada que caen cuatro gotas. Porque eso también pasó, otra vez, como cada temporada, con la solución municipal de siempre: empujar el agua contaminada al mar y rezar. El drenaje de Vallarta tiene más reincidencias que cualquiera de los detenidos de la semana.
Y hablando de detenidos, la nota policial nos regaló una lección de humildad. Dos hombres con órdenes de aprehensión vigentes —uno señalado por homicidio— fueron localizados por la autoridad no gracias a la inteligencia, ni a los drones, ni a la fusión de datos, sino porque estaban orinando en plena vía pública. Doce años de operativos federales para atrapar prófugos y resulta que el mejor sistema de vigilancia del país es la vejiga. Que tomen nota las academias de policía: menos cámaras, más agua embotellada gratis afuera de las cantinas.
En el terreno político, la semana premió la memoria selectiva. Ernesto Ruffo Appel, exgobernador panista, salió del penal del Altiplano a cumplir arresto domiciliario en su casa de Ensenada, en el marco de una investigación por huachicol; y Felipe Calderón, siempre solidario con las causas nobles, celebró la resolución del juez. Conmovedor: nada une más a un partido que el amor por la casa propia con vigilancia incluida. Mientras tanto, el gobernador Pablo Lemus resolvió el problema de la seguridad de las jóvenes con un consejo de abuelo preocupón: que no se suban a las motos de plataforma. Punto. Ni infraestructura, ni patrullaje, ni regulación; la política pública ahora consiste en pedirle a la ciudadanía que tenga más cuidadito. Con ese criterio, el próximo plan estatal contra las inundaciones será pedirnos que no salgamos cuando llueva.
Del otro lado del Congreso, Movimiento Ciudadano presentó Vacante Segura, una iniciativa para que el Estado verifique que las ofertas de empleo no sean trampas. Aplausos por la intención; solo faltaría una iniciativa que verifique que las iniciativas no sean nomás boletines de prensa con membrete.
Y para cerrar, el frente hacendario, donde el SAT sigue vigilando sus dos grandes amenazas al erario: las tandas de la oficina y el préstamo que te hizo tu comadre. Porque en este país el gran capital duerme tranquilo, pero como pongas préstamo en el concepto de una transferencia de quinientos pesos, se activa el Skynet fiscal. Cuídese: el superpeso ya se está desinflando frente al dólar, pero usted no vaya a devaluar la moral tributaria por una vaquita dominical para los tacos.
Que tengan bonito domingo. Lleven paraguas, no aparten con cubeta, y si trae orden de aprehensión, aguántese las ganas.