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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Jalisco • Nota • 27 de septiembre de 2026

Las Glorias estrena, otra vez, su piscina de temporada

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Puerto Vallarta tiene playas, atardeceres de postal y una atracción de temporada que ninguna guía turística presume: la piscina de aguas negras de Las Glorias, que reabre puntualísima cada que el cielo suelta más de cuatro gotas. Esta vez el patrocinador fue el huracán Polo, pero el guion es el mismo de siempre: llueve, el drenaje se rinde, las coladeras vomitan lo que no deben y las plazas Genovesa y Villa Vallarta amanecen con quince centímetros de agua que nadie querría tocar ni con guante doble.

Los comerciantes, otra vez, reportando mercancía y muebles arruinados. Los turistas, otra vez, descubriendo que el paraíso incluye letra chica. Y el Ayuntamiento, otra vez, con su solución estrella, esa que merece patente: desviar el agua contaminada al mar. Porque para qué arreglar la infraestructura pluvial si tenemos un océano enorme dispuesto a tragarse el problema y devolvérnoslo el fin de semana en forma de bandera roja.

Lo notable no es que llueva —estamos en temporada de lluvias, dato que sorprende a las autoridades cada año como si fuera trama de suspenso—. Lo notable es la puntualidad del desastre. Las Glorias se inunda con una regularidad que ya quisieran los camiones urbanos. Hay eventos menos confiables: el eclipse, el cometa Halley, el aguinaldo. El colapso del drenaje de Vallarta, en cambio, nunca falla.

Protección Civil llegó, limpió, sacó el lodo y se ganó el aplauso que merece quien hace el trabajo sucio de todos. Pero limpiar no es resolver, y un saneamiento de sábado no es infraestructura. Mientras la ciudad siga tratando el drenaje como si fuera opcional, el mensaje al visitante es clarísimo: disfrute la playa, pero no pregunte de dónde viene el agua ni a dónde va. En Vallarta, algunas cosas es mejor no destaparlas.