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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 7 de octubre, 2026
Guanajuato • Digest • 28 de septiembre de 2026

El monstruo que asoló Guanajuato: un mofle mal afinado

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Fue el fin de semana en que Irapuato se vistió de monstruo y descubrió que el susto de verdad no traía colmillos: traía mofle. En el Desfile de Monstruos y Botargas —treinta y ocho contingentes, jinetes sin cabeza, vehículos decorados y cientos de familias— empezó a correr el rumor de que hubo disparos, decenas de atendidos y hasta menores separados de sus papás. Horas después llegó el parte oficial, muy solemne, a explicar que no: fueron tres señores en moto cuyos motores y escapes "generaron confusión". Es decir, media ciudad corrió de un cuatro tiempos sin afinar. La botarga siguió bailando. Nosotros seguimos temblando. Que en plena temporada de Día de Muertos el personaje más aterrador sea un escape abierto dice menos del desfile y más del año que llevamos: andamos tan al filo que un acelerón vacía una plaza.

Y mientras la ciudadanía huía de las motos, en la capital eran los uniformados los que corrían… tras seis jóvenes. La Universidad de Guanajuato exigió que se investigue la golpiza que policías municipales propinaron a estudiantes —cuatro inscritos, uno de cursos libres— en un video que le dio la vuelta a las redes. La explicación que circuló fue de antología: "los confundieron". Con quién, nunca quedó claro; lo que el video sí muestra es que a uno lo siguieron golpeando ya esposado y arriba de la patrulla, no vaya a ser que la confusión se aclarara antes de tiempo. El municipio reaccionó… un día después, cuando el asunto ya tenía denuncia y contador de reproducciones. Nada moviliza más rápido a una presidencia municipal que un botón de compartir.

En León, mientras tanto, el monstruo es de otro género: se llama SIT y cumple veintitrés años. En 2003 la ciudad presumía el primer BRT de México, las orugas verdes, la vanguardia nacional del transporte. Dos décadas después, el mismo sistema es citado como ejemplo… pero de crisis operativa y financiera. Arco dramático perfecto: de portada de folleto a caso de estudio de qué no hacer. La oruga prometió volverse mariposa; se quedó en el capullo, calentándose al sol en el semáforo.

Los que sí van a volar son veinte jóvenes guanajuatenses rumbo a Alemania —Frankfurt, Heidelberg, Stuttgart— a estudiar formación dual, inteligencia artificial y "vinculación laboral". Aplaudimos el viaje con sinceridad; solo pedimos que, al volver con el modelo alemán bajo el brazo, encuentren un camión que los lleve del aeropuerto a su casa sin sacar segunda hipoteca. Que no les pase como al que estudió puntualidad europea y regresó a formarse en la fila del trámite.

De demografía también hubo drama: León sumó casi noventa mil habitantes en cinco años y ya le avisaron que Querétaro amenaza con rebasarlo en población. Nada como una buena rivalidad regional para que un dato del INEGI se lea como marcador de clásico. León crece, sí, pero en las periferias, que es la manera elegante de decir que la mancha urbana ya no cabe en el discurso.

En el terreno político, el hallazgo de la semana lo firma el director de Desarrollo Social de Irapuato, quien declaró que "esperará los tiempos de Morena" para definir si le entra al próximo proceso electoral. Es la frase más honesta del año: no aspira, no descarta, no confirma; se queda quietecito en la sala de espera del destino, revista en mano, a ver si lo llaman por su número. La política guanajuatense reducida a su esencia: nadie quiere, todos esperan.

Y para cerrar el bestiario, San Felipe. Durante la presentación de Banda Maguey en la Feria de San Miguel Arcángel, un árbol detrás del escenario se incendió. La banda paró un momento… y el baile continuó con normalidad. Ahí está el guanajuatense promedio, retratado de cuerpo entero: se le prende el patio y él se acomoda para el siguiente danzón. Ni el fuego apaga la cumbia. Que aprendan los alemanes.

Si algo dejó el fin de semana es una lección de proporciones: le tememos a un mofle pero bailamos junto a un árbol en llamas; corremos de una botarga pero esperamos con paciencia budista los "tiempos" de un partido. En Guanajuato el terror y la fiesta comparten calendario, presupuesto y, a veces, hasta escenario. Feliz temporada de Día de Muertos: aquí los monstruos son de utilería, pero el susto —ese sí— viene incluido sin costo extra.