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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 7 de octubre, 2026
Guanajuato • Nota • 28 de septiembre de 2026

La oruga que prometió ser mariposa y se quedó en el semáforo

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El 27 de septiembre de 2003, León presumía algo que ninguna otra ciudad mexicana tenía: el primer sistema BRT del país. Adiós a los mil trescientos camiones desperdigados entre concesionarios; hola a las orugas verdes articuladas, las tres líneas troncales, las rutas alimentadoras. Era la vanguardia nacional del transporte, la ciudad que le enseñaba al resto cómo se movía la gente moderna. Veintitrés años después, el mismo Sistema Integrado de Transporte vuelve a ser ejemplo… pero ahora de crisis operativa y financiera, una de las peores de su historia.

Es, en términos narrativos, un guion perfecto: el héroe que empezó salvando la ciudad y termina siendo el villano del tercer acto. Lo que en 2003 se colgaba como medalla —"fuimos los primeros"— hoy se arrastra como advertencia: "miren cómo acabamos". La palabra "integrado" nunca fue tan irónica; lo único que sigue integrado es la fila de usuarios esperando una unidad que no acaba de llegar.

Uno quisiera saber en qué kilómetro exacto la oruga decidió no volverse mariposa. Porque el capullo estaba ahí, todo verde, todo articulado, con folleto y placa inaugural. Pero pasaron los años, cambiaron las administraciones, se acumularon los pendientes y el bicho —en lugar de metamorfosearse— se quedó atorado en el semáforo, calentándose al sol, esperando presupuesto.

Lo cruel del caso es que León se presentó durante dos décadas como la ciudad que sabía moverse. Le dio cátedra al país entero. Y ahora resulta que la cátedra tenía fecha de caducidad: enseñó cómo montar un BRT, pero se le olvidó la clase de cómo mantenerlo sin que colapse. Es como el alumno brillante que saca diez en el examen de manejo y luego nunca le cambia el aceite al coche.

Para el usuario de a pie, la moraleja es más simple y más amarga: no importa si el sistema fue vanguardia o retaguardia; lo que importa es si el camión pasa. Y hoy, en demasiadas paradas de León, la respuesta es un encogimiento de hombros. La ciudad que inventó el futuro del transporte mexicano pasa buena parte del día parada en su propio pasado, viendo el reloj, preguntándose a qué hora llega la oruga que un día le prometieron que volaría.