Morelia reconoce el cobro de piso y asegura lotes de autos... sin decir por qué
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Dos noticias de seguridad, un mismo domingo, y entre las dos arman el guion perfecto del suspenso michoacano.
La primera es de esas que uno agradece por honestas, aunque duelan. El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana de Morelia reconoció que en la ciudad hay cobro de piso, y que el fenómeno 'se gesta desde Morelia' y otros puntos de la entidad. Hágame usted el favor. Durante años, hablar de cobro de piso en la capital era casi de mala educación, un secreto a voces que todos pagaban y nadie nombraba. Hoy la propia autoridad lo pone sobre la mesa. Es un avance, sin ironía: no se combate lo que no se admite. El detalle es que del reconocimiento a la solución hay un trecho que el comerciante recorre cada mes, puntual, con su sobre en la mano.
La segunda noticia es la contraparte perfecta: la Fiscalía aseguró dos inmuebles dedicados a la venta de autos en la zona de El Panteón, tras un operativo de madrugada. ¿El motivo? No se informó. ¿El saldo? Tampoco. ¿Detenidos, vehículos, indicios? Misterio. Se aseguró primero y se explicará después, si es que se explica. Es el nuevo género literario de la procuración de justicia michoacana: el boletín de suspenso, donde el 'continuará' es política institucional.
Junten las dos piezas y tienen el retrato del momento: por un lado, una autoridad que por fin nombra el problema que todos padecían; por el otro, una que actúa pero no cuenta. Reconocimiento sin acción de un lado, acción sin reconocimiento del otro. Si algún día ambas dependencias se sentaran a desayunar corundas y se prestaran la mitad que a cada una le falta —el que admite, que le preste diligencia al que actúa; y el que actúa, que le preste transparencia al que admite— a lo mejor hasta salía gobierno completo.
Por lo pronto, el ciudadano de a pie se queda igual: sabiendo que el cobro de piso existe porque ya se lo confirmaron, y sin saber qué pasó en El Panteón porque nadie se lo dijo. En Michoacán la seguridad avanza; lo que falta es que nos avise por dónde.
La primera es de esas que uno agradece por honestas, aunque duelan. El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana de Morelia reconoció que en la ciudad hay cobro de piso, y que el fenómeno 'se gesta desde Morelia' y otros puntos de la entidad. Hágame usted el favor. Durante años, hablar de cobro de piso en la capital era casi de mala educación, un secreto a voces que todos pagaban y nadie nombraba. Hoy la propia autoridad lo pone sobre la mesa. Es un avance, sin ironía: no se combate lo que no se admite. El detalle es que del reconocimiento a la solución hay un trecho que el comerciante recorre cada mes, puntual, con su sobre en la mano.
La segunda noticia es la contraparte perfecta: la Fiscalía aseguró dos inmuebles dedicados a la venta de autos en la zona de El Panteón, tras un operativo de madrugada. ¿El motivo? No se informó. ¿El saldo? Tampoco. ¿Detenidos, vehículos, indicios? Misterio. Se aseguró primero y se explicará después, si es que se explica. Es el nuevo género literario de la procuración de justicia michoacana: el boletín de suspenso, donde el 'continuará' es política institucional.
Junten las dos piezas y tienen el retrato del momento: por un lado, una autoridad que por fin nombra el problema que todos padecían; por el otro, una que actúa pero no cuenta. Reconocimiento sin acción de un lado, acción sin reconocimiento del otro. Si algún día ambas dependencias se sentaran a desayunar corundas y se prestaran la mitad que a cada una le falta —el que admite, que le preste diligencia al que actúa; y el que actúa, que le preste transparencia al que admite— a lo mejor hasta salía gobierno completo.
Por lo pronto, el ciudadano de a pie se queda igual: sabiendo que el cobro de piso existe porque ya se lo confirmaron, y sin saber qué pasó en El Panteón porque nadie se lo dijo. En Michoacán la seguridad avanza; lo que falta es que nos avise por dónde.