Mil quinientos invitados con QR: el quórum que la reforma electoral no logró
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Que tome nota el Congreso del Estado: si de verdad querían reunir gente para sacar adelante algo, debieron contratar al organizador del cumpleaños del exfiscal César Jáuregui. Mientras la reforma de 'blindaje electoral' naufragaba por falta de acuerdos, en el salón de eventos Los Encinos se logró la hazaña que ningún dictamen ha conseguido este sexenio: juntar a más de mil 500 personas en el mismo lugar, a la misma hora y de buen humor.
La convocatoria fue una obra maestra de la ingeniería social chihuahuense. La invitación presentaba a un César Jáuregui niño, ya vestido de traje y corbata —porque hay vocaciones que se traen de fábrica—, e incluía códigos QR para confirmar asistencia y ubicación del lugar, no fuera a perderse algún político en el camino. Acudieron figuras de la política y el empresariado, esos que normalmente solo coinciden en fotos de inauguración y en grupos de WhatsApp.
Hay que reconocer el mérito biográfico: el homenajeado ha sido secretario de ayuntamiento en Chihuahua y Delicias, secretario general de Gobierno, fiscal y diputado local, donde compartió curul con la hoy gobernadora. Es decir, conoce a medio directorio del estado por su nombre de pila. Con semejante agenda, lo raro habría sido que llegaran solo quinientos.
'Muchas gracias por venir, muchas gracias por acompañarme y vamos a darle a lo que sigue', dijo entre vítores. Y ahí está la frase del año: 'lo que sigue'. En Chihuahua, cuando un político con seis décadas y mil quinientos invitados dice 'lo que sigue', conviene poner atención, porque rara vez se refiere al pastel. Por lo pronto, felicidades: demostró que el problema del estado no es la falta de convocatoria, sino para qué se usa.
La convocatoria fue una obra maestra de la ingeniería social chihuahuense. La invitación presentaba a un César Jáuregui niño, ya vestido de traje y corbata —porque hay vocaciones que se traen de fábrica—, e incluía códigos QR para confirmar asistencia y ubicación del lugar, no fuera a perderse algún político en el camino. Acudieron figuras de la política y el empresariado, esos que normalmente solo coinciden en fotos de inauguración y en grupos de WhatsApp.
Hay que reconocer el mérito biográfico: el homenajeado ha sido secretario de ayuntamiento en Chihuahua y Delicias, secretario general de Gobierno, fiscal y diputado local, donde compartió curul con la hoy gobernadora. Es decir, conoce a medio directorio del estado por su nombre de pila. Con semejante agenda, lo raro habría sido que llegaran solo quinientos.
'Muchas gracias por venir, muchas gracias por acompañarme y vamos a darle a lo que sigue', dijo entre vítores. Y ahí está la frase del año: 'lo que sigue'. En Chihuahua, cuando un político con seis décadas y mil quinientos invitados dice 'lo que sigue', conviene poner atención, porque rara vez se refiere al pastel. Por lo pronto, felicidades: demostró que el problema del estado no es la falta de convocatoria, sino para qué se usa.