Ingresar | Crear cuenta

El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 7 de octubre, 2026
Nuevo León • Nota • 28 de septiembre de 2026

La corcholata de Nuevo León se destapa en la Ciudad de México

Tamaño de letra
Este lunes, Morena revela por fin la incógnita que mantuvo en vilo a decenas de personas: quién será su coordinador estatal de la Defensa de la Transformación en Nuevo León rumbo a las elecciones de 2027. Al elegido lo llaman, con el cariño que solo la política mexicana puede producir, “el bueno”. Como si los demás aspirantes hubieran estado compitiendo, todo este tiempo, por el honroso título de “los malos”.

El detalle que eleva la escena a obra maestra del absurdo es la logística: el nombre del perfil que representará a Nuevo León se anunciará desde el World Trade Center de la Ciudad de México. Porque para designar al defensor de la causa neoleonesa, lo más lógico, lo más congruente, es hacerlo a 900 kilómetros de Nuevo León. Nada dice “conozco tu tierra” como presentarte ante ella por control remoto, en un salón capitalino, junto a los coordinadores de San Luis Potosí, Tlaxcala, Nayarit, Sonora, Baja California Sur y Chihuahua, en una especie de destape al mayoreo.

Y luego está la palabra estrella: “corcholata”. Uno tiene que quitarse el sombrero ante la sinceridad involuntaria del término. Una corcholata es, literalmente, un tapón que no se destapa solo: alguien más decide cuándo, cómo y sobre cuál botella. Es el vocablo más honesto que ha dado el diccionario del poder, porque describe con precisión quirúrgica el mecanismo: el aspirante no se lanza, es lanzado; no se elige, es elegido; no destapa nada, es destapado. La voluntad ciudadana llega después, invitada de piedra a una fiesta que ya tenía el pastel cortado.

Hay que reconocer que el suspenso funcionó. Durante días, la pregunta de quién sería “el bueno” ocupó titulares, corrillos y sobremesas. Es admirable la capacidad de un partido para convertir una decisión que se toma en una oficina en un evento de intriga digno de serie de streaming. El problema es que, como en las series con demasiadas temporadas, uno ya sospecha el final: gane quien gane el destape, el verdadero ganador es el proceso de arriba hacia abajo, ese que en teoría vinieron a desterrar.

Sea quien sea el perfil ungido, arrancará su carrera hacia 2027 con una ventaja y una desventaja del mismo tamaño: cargará con la etiqueta de “el bueno”, que suena a bendición pero pesa como lápida, porque a partir de mañana todo lo que haga se medirá contra ese adjetivo. En Nuevo León, tierra que ha visto destapes, corcholatas y refrescos tibios de todos los sabores, la ciudadanía ya aprendió a esperar el momento con la calma del que sabe que, al final, el que destapa la botella nunca es el que se la va a tomar.