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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 7 de octubre, 2026
Jalisco • Nota • 29 de septiembre de 2026

Mariachi de consolación: ganó la encuesta y le tocó el aeropuerto

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Hay derrotas y hay derrotas con banda. La del alcalde con licencia de Bahía de Banderas fue de las segundas: llegó al aeropuerto de Puerto Vallarta y lo esperaba una multitud con lágrimas, porras de '¡gobernador!' y un mariachi que —con una puntería para el chiste que ya quisieran los guionistas— arrancó con 'Sigo siendo el rey'. Sublime. Porque el señor, según los propios reportes internos de su partido, ganó la encuesta estatal por diez puntos. Diez. Y aun así la coordinación rumbo a 2027 se la entregaron a una senadora que ni siquiera es de Morena: es del Verde. El motivo oficial: la cuota de género.

Hagamos una pausa para admirar la ingeniería. El movimiento que llegó al poder jurando que jamás, nunca, sobre su cadáver, volvería el 'dedazo' de los viejos partidos, definió coordinaciones en siete estados a golpe de encuestas… que cuando el resultado incomoda, se corrigen en la mesa con palabras bonitas. 'Criterio de paridad', dicen. Y está muy bien que una mujer encabece el proyecto —faltaba más—, pero llama la atención que el criterio se descubra justo después de contar los votos, no antes. Es como avisar las reglas del juego cuando ya se anotó el gol.

Al final quedó el cuadro perfecto: el ganador aplaudido en la sala de llegadas, agradecido, jurando lealtad al proyecto y prometiendo que sigue en la lucha. Traducción del náhuatl político: 'me quedé sin hueso, pero con foto'. El mariachi guardó la trompeta, los simpatizantes se secaron la lágrima y todos regresaron a casa a esperar la siguiente encuesta, esa que —ya se sabe— es sagrada, inapelable y científica, salvo cuando no.

Que conste: nadie discute que sea legal repartir así los cargos. Lo único que pedimos es congruencia en el soundtrack. Si van a premiar al que perdió con el que quedó, que el mariachi toque 'El fracaso' y no 'Sigo siendo el rey'. Aunque, pensándolo bien, en esta lógica el rey sí sigue siendo el mismo de siempre: el dedo.