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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 7 de octubre, 2026
Guanajuato • Nota • 29 de septiembre de 2026

Manuel Doblado: el párroco que le declaró la guerra a los cohetes (y perdió antes de empezar)

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Hay pecados que un pueblo perdona y hay pecados que no. En Ciudad Manuel Doblado acaban de establecer, con toda claridad, cuál es el imperdonable: meterse con los cohetes y el baile. Un grupo de vecinos juntó firmas para pedir a la Arquidiócesis de León la salida del nuevo párroco, José Agustín Orozco, quien tomó posesión de la Parroquia de San Pedro apenas a finales de agosto y, según cuentan los inconformes, ya dejó ver que no quiere pólvora ni jolgorio en la fiesta patronal del 3 de mayo.

Reparemos en el dato cronológico, porque es glorioso: faltan ocho meses para la celebración. Ocho. El párroco llegó hace unas semanas, insinuó una postura sobre una fiesta que ni siquiera está a la vuelta de la esquina, y el pueblo ya está recolectando rúbricas como si se tratara de una consulta popular. En otros lugares las firmas se juntan por baches, por agua, por inseguridad. En Manuel Doblado se juntan por la banda y los cuetes. Cada quien defiende su patrimonio.

Y es que conviene entenderlo: en el Bajío, la fiesta patronal no es un evento, es una constitución no escrita. La Bajada de Jesús de Nazaret viene con su paquete completo —quema de cohetes, juegos mecánicos, baile— y ese paquete no se toca. Puedes cambiar de gobierno, de partido, hasta de horario de misa; pero el día que le quites la pólvora a la fiesta, descubres de qué está hecha realmente la fe local.

El nuevo sacerdote, sin quererlo, tropezó con la roca sobre la que está edificada esta iglesia, y no es precisamente teológica: es de cohetón. Uno casi imagina la escena de bienvenida: "Bienvenido, padre, aquí lo queremos mucho… siempre y cuando no le baje el volumen a la banda." La hospitalidad del pueblo tiene letra chica, y la letra chica truena.

Habrá que ver qué decide la Arquidiócesis, que ahora carga con un dilema de manual: respaldar a su párroco recién nombrado o atender a una feligresía que ya midió su capacidad de organización. Porque si con ocho meses de anticipación ya reunieron firmas, imagínense lo que pueden hacer con el 3 de mayo encima.

La moraleja, por si algún futuro párroco toma nota: en Manuel Doblado puedes predicar lo que quieras sobre el cielo, pero en la tierra hay dos verdades sagradas que no se discuten. Una se llama cohete. La otra, baile. Amén.