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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 7 de octubre, 2026
Ciudad de México • Nota • 29 de septiembre de 2026

Diecisiete capitanes para un barco que zarpa hasta 2027

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Hay maneras de hacer suspenso y luego está Morena, que decidió repartir en un solo lunes los mandos de medio país como quien reparte pastel en posada: rápido, a empujones y con alguien gritando desde la puerta. El partido cerró la designación de sus coordinadores estatales de la Defensa de la Transformación —el nombre, ya de por sí, suena a alineación de lucha libre— rumbo a las elecciones de 2027, y el resultado fue un desfile de nombres, una fila de aspirantes y un coro griego de inconformes de fondo.

En Sonora, mientras anunciaban a la elegida, alguien tuvo la delicadeza de gritar '¡Va a perder!', porque nada dice unidad partidista como una profecía a todo pulmón durante la ceremonia. En Baja California Sur, la designación recayó en un perfil que llegó del Partido Verde, y los simpatizantes de la aspirante que no fue simplemente se levantaron y salieron del salón, esa forma tan mexicana de aplaudir con los pies. En Nayarit, otro cuadro verde se quedó con la coordinación, confirmando que el ecologismo mexicano encontró su hábitat natural: la nómina de los aliados.

El detalle sabroso es de contabilidad interna: Morena presume que reparte por 'consenso' y con 'sus propias encuestas y su propia metodología', frase que traducida al español de banqueta significa 'nosotros preguntamos, nosotros contamos y nosotros ganamos'. Tan interno fue el consenso que en un estado el elegido reconoció que ni siquiera se había inscrito al proceso; andaba ocupado en su chamba federal y aceptó cuando le avisaron que ya era el bueno. Un casting donde te dan el papel sin haber ido a la audición: el sueño de todo actor.

Enfrente, los aliados se hacen los desentendidos con estilo. En Nuevo León, el Partido del Trabajo salió a recordar que ellos tienen su propio candidato y que lo del lunes fue 'un proceso interno de Morena' en el que no participaron; es decir, asistieron a la fiesta ajena solo para aclarar que no trajeron regalo. La coalición, esa que todos dan por hecha, sigue siendo por ahora un grupo de personas mirándose de reojo mientras cada quien afila su encuesta.

Y así, con diecisiete capitanes ungidos, banderazos entre gritos y coordinadores que aceptaron el timón por sorpresa, arranca la larga travesía hacia una elección que todavía queda a más de año y medio. Zarpar tan temprano tiene su ciencia: cuando el barco tarda tanto en llegar, siempre hay tiempo de sobra para pelearse por el camarote.