El Mundial se va, la cruda se queda: tamales, cocodrilos y un rey que cambió de número
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Se acabó la fiesta mundialista en Guadalajara y, como buen sábado después de la quincena, lo que queda es la cuenta, la basura y un dolorcito en la conciencia colectiva. Cuatro partidos, más de 45 mil almas en el estadio, la Minerva convertida en pista de baile y, ahora sí, a barrer. Literalmente: del concierto de Alejandro Fernández en La Minerva salieron 52 toneladas de basura, esa cantidad de cervezas y elotes preparados que solo Jalisco sabe convertir en serenata y, al día siguiente, en problema de Aseo Público. Le llaman 'la serenata más grande del mundo'; el cuadrillero que recoge a las seis de la mañana le llama de otra forma que aquí no podemos imprimir.
Mientras tanto, la Coparmex puso el termómetro y resultó que el ausentismo laboral en el estado pasó del 10 por ciento al 22 en cuestión de semanas. Traducción: una de cada cinco personas decidió que el Tricolor era más importante que el reporte trimestral. La patronal lo dice con cara de preocupación, pero seamos honestos: nadie ha visto a un jalisciense elegir entre el futbol y la chamba sin que gane el futbol por goleada, como España a Uruguay. Hablando de eso, la garra charrúa se fue del Mundial por la puerta de atrás del Estadio Guadalajara, y Marcelo Bielsa, fiel a su costumbre, hizo la autocrítica más demoledora del torneo: dijo que su gestión 'no dejó nada'. Honestidad brutal que ya quisiéramos en ciertos cabildos, pero ahí vamos.
Porque si de cabildos hablamos, Puerto Vallarta se lució esta semana. En sesión del 24 de junio, una regidora destapó la cazuela: presuntos 4 millones 447 mil pesos en tamales para eventos del gobierno municipal, casi un millón en dos mil litros de atole y unos tres milloncitos en pelotas. Que conste: no decimos que se hayan robado nada, eso lo dirán las auditorías. Solo señalamos que con ese presupuesto de tamales se podría alimentar a media bahía durante la Cuaresma y todavía sobrar para el recalentado. En el mismo paquete: 31.6 millones en mobiliario infantil y 11.6 millones —y subiendo— en remodelar las oficinas de Presidencia, donde brillan cuatro pantallas LED de millón y medio. Nada dice 'austeridad republicana' como un atole de un millón de pesos servido frente a un muro de televisores.
Y ya que el gobierno municipal vallartense andaba de manos a la obra, hubo que mandar a las cuadrillas de SEAPAL a destapar un pozo de drenaje sobre la Medina Ascencio. ¿La causa del derrame de aguas negras? Un cono de construcción que alguien arrojó al registro. Un cono. El humilde objeto naranja que debía ordenar el tránsito terminó organizando una fuente de aguas residuales en plena avenida. Hay metáforas que se escriben solas y esta huele a kilómetros.
La naturaleza, por su parte, también cobró factura. En la playa del hotel Marriott, en Marina Vallarta, un cocodrilo atacó y arrastró mar adentro a un turista de 18 años, con un operativo de búsqueda que mantuvo en vilo a guardavidas, bomberos y Protección Civil. No hay chiste posible con la integridad de un muchacho, así que aquí el dardo va para quien todavía cree que la 'zona de cocodrilos' en Puerto Vallarta es decoración temática. El estero no es un parque acuático con concesión: es del cocodrilo, y él no leyó el folleto turístico.
Para cerrar con glamur, nos visitó la realeza. El rey Felipe VI vino a ver a España, se reunió con el gobernador, con empresarios y hasta se sorprendió por las casi 300 mil personas del concierto de Alejandro Fernández. Todo muy diplomático, salvo por un detalle: en la prisa de la cobertura, una nota tituló su encuentro con 'el Rey Felipe IV de España'. Tres siglos de antigüedad regalados de un teclazo. Felipe IV murió en 1665, así que o tenemos al monarca mejor conservado de la historia o alguien necesita vacaciones después del Mundial. Detalle menor, pero en El Destiempo coleccionamos esos errorcitos como estampas Panini.
Y como si el karma quisiera recordarnos que las fiestas tienen consecuencias, en San Juan de Ocotán, Zapopan, la quema de un castillo pirotécnico durante las fiestas patronales terminó en explosión con 13 heridos, en un evento que —oh sorpresa— no tenía ningún permiso. La pólvora, como el atole de Vallarta y el cono de SEAPAL, comparte la misma moraleja jalisciense: aquí todo se hace en grande, y el papeleo lo vemos al rato.
Así cerramos el último fin de semana de junio. Mhoni Vidente recomienda confiar en la intuición y cerrar ciclos. Nosotros recomendamos lo mismo, pero empezando por cerrar bien los pozos de drenaje y, de paso, los presupuestos de tamales. El Mundial se va; la cruda, los recibos y los cocodrilos se quedan. Buen sábado, Jalisco.
Mientras tanto, la Coparmex puso el termómetro y resultó que el ausentismo laboral en el estado pasó del 10 por ciento al 22 en cuestión de semanas. Traducción: una de cada cinco personas decidió que el Tricolor era más importante que el reporte trimestral. La patronal lo dice con cara de preocupación, pero seamos honestos: nadie ha visto a un jalisciense elegir entre el futbol y la chamba sin que gane el futbol por goleada, como España a Uruguay. Hablando de eso, la garra charrúa se fue del Mundial por la puerta de atrás del Estadio Guadalajara, y Marcelo Bielsa, fiel a su costumbre, hizo la autocrítica más demoledora del torneo: dijo que su gestión 'no dejó nada'. Honestidad brutal que ya quisiéramos en ciertos cabildos, pero ahí vamos.
Porque si de cabildos hablamos, Puerto Vallarta se lució esta semana. En sesión del 24 de junio, una regidora destapó la cazuela: presuntos 4 millones 447 mil pesos en tamales para eventos del gobierno municipal, casi un millón en dos mil litros de atole y unos tres milloncitos en pelotas. Que conste: no decimos que se hayan robado nada, eso lo dirán las auditorías. Solo señalamos que con ese presupuesto de tamales se podría alimentar a media bahía durante la Cuaresma y todavía sobrar para el recalentado. En el mismo paquete: 31.6 millones en mobiliario infantil y 11.6 millones —y subiendo— en remodelar las oficinas de Presidencia, donde brillan cuatro pantallas LED de millón y medio. Nada dice 'austeridad republicana' como un atole de un millón de pesos servido frente a un muro de televisores.
Y ya que el gobierno municipal vallartense andaba de manos a la obra, hubo que mandar a las cuadrillas de SEAPAL a destapar un pozo de drenaje sobre la Medina Ascencio. ¿La causa del derrame de aguas negras? Un cono de construcción que alguien arrojó al registro. Un cono. El humilde objeto naranja que debía ordenar el tránsito terminó organizando una fuente de aguas residuales en plena avenida. Hay metáforas que se escriben solas y esta huele a kilómetros.
La naturaleza, por su parte, también cobró factura. En la playa del hotel Marriott, en Marina Vallarta, un cocodrilo atacó y arrastró mar adentro a un turista de 18 años, con un operativo de búsqueda que mantuvo en vilo a guardavidas, bomberos y Protección Civil. No hay chiste posible con la integridad de un muchacho, así que aquí el dardo va para quien todavía cree que la 'zona de cocodrilos' en Puerto Vallarta es decoración temática. El estero no es un parque acuático con concesión: es del cocodrilo, y él no leyó el folleto turístico.
Para cerrar con glamur, nos visitó la realeza. El rey Felipe VI vino a ver a España, se reunió con el gobernador, con empresarios y hasta se sorprendió por las casi 300 mil personas del concierto de Alejandro Fernández. Todo muy diplomático, salvo por un detalle: en la prisa de la cobertura, una nota tituló su encuentro con 'el Rey Felipe IV de España'. Tres siglos de antigüedad regalados de un teclazo. Felipe IV murió en 1665, así que o tenemos al monarca mejor conservado de la historia o alguien necesita vacaciones después del Mundial. Detalle menor, pero en El Destiempo coleccionamos esos errorcitos como estampas Panini.
Y como si el karma quisiera recordarnos que las fiestas tienen consecuencias, en San Juan de Ocotán, Zapopan, la quema de un castillo pirotécnico durante las fiestas patronales terminó en explosión con 13 heridos, en un evento que —oh sorpresa— no tenía ningún permiso. La pólvora, como el atole de Vallarta y el cono de SEAPAL, comparte la misma moraleja jalisciense: aquí todo se hace en grande, y el papeleo lo vemos al rato.
Así cerramos el último fin de semana de junio. Mhoni Vidente recomienda confiar en la intuición y cerrar ciclos. Nosotros recomendamos lo mismo, pero empezando por cerrar bien los pozos de drenaje y, de paso, los presupuestos de tamales. El Mundial se va; la cruda, los recibos y los cocodrilos se quedan. Buen sábado, Jalisco.