Coyame del Sotol: el único lugar sin agua que tuvo dinero para una alberca
Tamaño de letra
Hay logros que ni la naturaleza puede opacar. En Coyame del Sotol —ese municipio del desierto chihuahuense donde el agua es más rara que un político modesto— la Auditoría Superior del Estado destapó que el extesorero municipal compró, desde su cuenta personal, pintura para alberca, sistemas de refrigeración habitacional, medicamentos y mantenimiento de vehículos, para luego facturarle todo al municipio.
Detengámonos en el detalle poético: pintura para alberca. En Coyame. Mientras medio estado reza por una tormenta, alguien en Coyame no solo tenía alberca, sino que la mantenía tan cuidada que hasta le renovaba el color. Es, técnicamente, el único chihuahuense que le ganó a la sequía este año. Un visionario del ocio acuático en tierra de mezquites.
La cifra del desvío es de 74 mil 636 pesos, que en el catálogo nacional de saqueos suena casi entrañable: no alcanza para un penthouse en Miami, pero sí para una alberca digna, su refrigeración y tener el coche afinado para presumirla. La Auditoría lo inhabilitó 20 años, le puso multa de 72 mil pesos y una indemnización de 71 mil 600. Es decir, la alberca le va a salir, al final, tres veces más cara. El karma también cobra intereses.
Lo mejor es que la irregularidad se detectó en la revisión de la Cuenta Pública 2023 y hasta ahora se sanciona, con la puntualidad geológica que caracteriza a la justicia administrativa chihuahuense. Para cuando la resolución quedó firme, la alberca probablemente ya necesitaba otra mano de pintura. Alguien tendría que auditar eso también.
Que sirva de moraleja municipal: en Chihuahua se puede desviar dinero, sí, pero elige bien tu vicio. Roba para una alberca en el desierto y no solo te inhabilitan: te vuelves leyenda. El único hombre que tuvo agua clara y tibia mientras a los demás se les inundaba la casa con drenaje. Coyame, orgulloso, ya tiene a su campeón de natación.
Detengámonos en el detalle poético: pintura para alberca. En Coyame. Mientras medio estado reza por una tormenta, alguien en Coyame no solo tenía alberca, sino que la mantenía tan cuidada que hasta le renovaba el color. Es, técnicamente, el único chihuahuense que le ganó a la sequía este año. Un visionario del ocio acuático en tierra de mezquites.
La cifra del desvío es de 74 mil 636 pesos, que en el catálogo nacional de saqueos suena casi entrañable: no alcanza para un penthouse en Miami, pero sí para una alberca digna, su refrigeración y tener el coche afinado para presumirla. La Auditoría lo inhabilitó 20 años, le puso multa de 72 mil pesos y una indemnización de 71 mil 600. Es decir, la alberca le va a salir, al final, tres veces más cara. El karma también cobra intereses.
Lo mejor es que la irregularidad se detectó en la revisión de la Cuenta Pública 2023 y hasta ahora se sanciona, con la puntualidad geológica que caracteriza a la justicia administrativa chihuahuense. Para cuando la resolución quedó firme, la alberca probablemente ya necesitaba otra mano de pintura. Alguien tendría que auditar eso también.
Que sirva de moraleja municipal: en Chihuahua se puede desviar dinero, sí, pero elige bien tu vicio. Roba para una alberca en el desierto y no solo te inhabilitan: te vuelves leyenda. El único hombre que tuvo agua clara y tibia mientras a los demás se les inundaba la casa con drenaje. Coyame, orgulloso, ya tiene a su campeón de natación.