Se renta penthouse en Suiza, poco uso, motivo de viaje inesperado
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Hay currículums que se leen solos, y el del empresario Jorge Amílcar Olán se leyó esta semana casi como un anuncio de bienes raíces. La Presidencia de la República confirmó que dependencias federales —Hacienda y la Secretaría Anticorrupción, para más señas— mantienen investigaciones abiertas sobre sus actividades financieras, indagando presuntas irregularidades administrativas y fiscales en el ramo comercial. Hasta ahí, un martes cualquiera en la vida de un empresario con nombre en los diarios.
El problema es el pie de página. Porque en el mismo aliento en que se conoció la indagatoria, reportes informativos ubicaron su residencia nada menos que en Lugano, Suiza, ese rincón de postal donde los lagos son de agua tan cristalina como opaca es la contabilidad de sus inquilinos. Y el detalle que convierte la nota en poema: el inmueble, dicen, "recientemente quedó desocupado y disponible nuevamente en el mercado inmobiliario europeo".
Uno tiene que admirar el timing. Justo cuando la Secretaría de Hacienda empieza a sacar la lupa, la casa alpina amanece vacía, ventilada y lista para el siguiente arrendatario. Es la mudanza más discreta desde que alguien inventó el concepto de "salir a comprar cigarros". No hay nada ilegal en cambiar de código postal, por supuesto; simplemente resulta curioso que la vista al lago pierda su encanto exactamente en la temporada en que dos oficinas de gobierno redescubren tu nombre.
El asunto se vuelve más jugoso porque a Olán se le menciona como socio de Andy López Beltrán, el heredero designado de un legado que últimamente recibe más titulares de los que quisiera. Cuando tu casa en Suiza queda "disponible" al mismo tiempo que la prensa nacional te coloca en la conversación, ya no es una coincidencia inmobiliaria: es una declaración de principios logísticos.
Que conste el matiz importante, no vaya a ser: aquí no se afirma que nadie haya hecho nada indebido. Las investigaciones apenas empiezan y el señor tiene todo el derecho de vivir donde se le antoje, incluido el derecho de dejar de vivir ahí con notable prisa. Pero permítasenos, desde este humilde rincón satírico, un consejo gratuito para el mercado inmobiliario del cantón Tesino: si les llega un inquilino mexicano recomendado por un amigo con "buenas relaciones", pidan el depósito por adelantado. Y quizá referencias del SAT.
Mientras tanto, en México, la casa vacía de Lugano se convirtió en la metáfora perfecta del sexenio: todo mundo asegura que no hay nada, pero por si acaso ya recogieron sus cosas. El kale de Tijuana y el penthouse de Suiza: dos maneras muy distintas de decir "yo no fui".
El problema es el pie de página. Porque en el mismo aliento en que se conoció la indagatoria, reportes informativos ubicaron su residencia nada menos que en Lugano, Suiza, ese rincón de postal donde los lagos son de agua tan cristalina como opaca es la contabilidad de sus inquilinos. Y el detalle que convierte la nota en poema: el inmueble, dicen, "recientemente quedó desocupado y disponible nuevamente en el mercado inmobiliario europeo".
Uno tiene que admirar el timing. Justo cuando la Secretaría de Hacienda empieza a sacar la lupa, la casa alpina amanece vacía, ventilada y lista para el siguiente arrendatario. Es la mudanza más discreta desde que alguien inventó el concepto de "salir a comprar cigarros". No hay nada ilegal en cambiar de código postal, por supuesto; simplemente resulta curioso que la vista al lago pierda su encanto exactamente en la temporada en que dos oficinas de gobierno redescubren tu nombre.
El asunto se vuelve más jugoso porque a Olán se le menciona como socio de Andy López Beltrán, el heredero designado de un legado que últimamente recibe más titulares de los que quisiera. Cuando tu casa en Suiza queda "disponible" al mismo tiempo que la prensa nacional te coloca en la conversación, ya no es una coincidencia inmobiliaria: es una declaración de principios logísticos.
Que conste el matiz importante, no vaya a ser: aquí no se afirma que nadie haya hecho nada indebido. Las investigaciones apenas empiezan y el señor tiene todo el derecho de vivir donde se le antoje, incluido el derecho de dejar de vivir ahí con notable prisa. Pero permítasenos, desde este humilde rincón satírico, un consejo gratuito para el mercado inmobiliario del cantón Tesino: si les llega un inquilino mexicano recomendado por un amigo con "buenas relaciones", pidan el depósito por adelantado. Y quizá referencias del SAT.
Mientras tanto, en México, la casa vacía de Lugano se convirtió en la metáfora perfecta del sexenio: todo mundo asegura que no hay nada, pero por si acaso ya recogieron sus cosas. El kale de Tijuana y el penthouse de Suiza: dos maneras muy distintas de decir "yo no fui".