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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 7 de octubre, 2026
Jalisco • Nota • 30 de septiembre de 2026

La coartada más fresca del año: no soy nada, solo vendo productos orgánicos

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En el catálogo de defensas públicas ante una acusación grave, este miércoles se estrenó una que merece un lugar de honor. Carlos Torres Torres, exfuncionario honorario del gobierno de Baja California y exesposo de la gobernadora, respondió al señalamiento del Departamento del Tesoro estadounidense —que lo incluyó, junto a su hermano, en la lista de sancionados por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa— con un comunicado en el que rechaza de forma categórica toda relación con actividades delictivas dentro o fuera del país y anuncia procedimientos ante organismos internacionales.

Hasta ahí, un desmentido de manual. Lo que eleva la pieza a obra de arte es el argumento estelar: para aclarar su patrimonio, precisó que la única firma comercial en la que mantiene participación accionaria se dedica a la venta de productos orgánicos en la ciudad de Tijuana.

Uno imagina la escena. La OFAC, con toda la maquinaria de inteligencia financiera del imperio, apuntando sus reflectores; y del otro lado, la respuesta: "señores, lo mío es la lechuga sin pesticidas". Es la coartada más saludable de la historia del crimen organizado presunto. Ningún operador se ha declarado nunca tan comprometido con el consumo responsable de fibra. Si el objetivo era transmitir inocencia, hay que reconocer que pocos giros comerciales suenan tan angelicales como el kale artesanal y la granola de traspatio.

El detalle es que la defensa gastronómica ocurre en el peor de los climas. Porque mientras el señor invoca sus acciones en el negocio de lo orgánico, la Unidad de Inteligencia Financiera mexicana ya procedió a bloquear sus cuentas bancarias por presuntas anomalías, y aquí conviene recordar que la UIF no suele congelar cuentas por vender demasiada quinoa. Le queda, eso sí, su derecho a la garantía de audiencia para demostrar el origen y destino de sus fondos, que es justo el momento donde los tickets de la verdulería tendrán que hacer un esfuerzo sobrehumano.

Que quede claro el matiz, porque aquí no difamamos a nadie: Torres niega todo, tiene derecho a defenderse y será la autoridad —no esta columna— quien determine responsabilidades. Nosotros solo levantamos la ceja ante la elección narrativa. Cuando el gobierno de un país entero te fichó como operador político de un cártel, responder con el equivalente comercial a un puesto de smoothies es, cuando menos, un contraste temático audaz.

Así que mientras se resuelve el fondo, en El Destiempo brindamos —con jugo verde, faltaba más— por la creatividad de las relaciones públicas mexicanas. Si esto de la política se complica, siempre quedará el nicho: mercado orgánico, comercio justo y, ojalá, contabilidad igual de limpia que los productos.