El hospital más disputado del Bajío es el que todavía no tiene ni una barda
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Hay pleitos que solo pueden nacer en la política guanajuatense: dos partidos peleándose la paternidad de un hospital que aún no existe. El escenario es Irapuato, donde el regidor panista Gerardo Barroso salió a responderle al diputado federal morenista José "Pepe" Aguirre, que había declarado con una seguridad envidiable: "Lorena no lo inaugura, lo inaugura Morena". La frase se refiere al nuevo Hospital General de Zona del IMSS. El pequeño inconveniente para semejante entusiasmo protocolario es que la obra, de 216 camas, lleva autorizada desde 2023 y hasta hoy no tiene ni la primera barda levantada.
Es decir: ya hay quien reservó las tijeras del listón antes de que alguien traiga la pala. El diputado prometió seguir gestionando ante el titular del IMSS y buscar recursos en la Cámara. El regidor, indignado, respondió con la pregunta filosófica del año: "¿De quién es este hospital? ¿De Morena? ¿Del PAN? No. El hospital es de la gente". Aplausos. Emotivo. Y absolutamente cierto. Lástima que la gente —352 mil derechohabientes que esperan atención médica cercana— no pueda internarse todavía en un PowerPoint por muy bien diseñado que esté.
Mientras los caballeros se disputan la foto, la CTM añadió leña con optimismo sindical: aseguró que el IMSS avaló hospitales tanto para Irapuato como para Celaya. Solo faltan dos minucias: el presupuesto y las fechas. O sea, falta el dinero del hospital y el día del hospital, pero el aval ya está enmarcado. En Celaya incluso calcularon la creciente presión de derechohabientes que traerá la expansión industrial y aduanera. Presión sobra; camas, ninguna por ahora.
Lo entrañable del episodio es la coreografía: unos y otros compiten por adjudicarse una obra cuyo mayor logro material, hasta la fecha, es haber generado declaraciones. Se gestiona el crédito con más eficiencia que el concreto. Y en esa lógica, el verdadero milagro médico ya ocurrió: lograron que un edificio inexistente tenga dos padres orgullosos peleándose la custodia.
Quizá deberíamos agradecerles. Gracias a este debate sabemos que el hospital viene en camino desde hace por lo menos dos años, que todos lo quieren y que nadie lo ha construido. Cuando por fin abra —si abre—, va a tener el récord de ser el inmueble más inaugurado retóricamente en la historia del estado. Mientras tanto, el paciente que necesita una cama tendrá que conformarse con la promesa, que es gratuita, abundante y no requiere obra civil.
Es decir: ya hay quien reservó las tijeras del listón antes de que alguien traiga la pala. El diputado prometió seguir gestionando ante el titular del IMSS y buscar recursos en la Cámara. El regidor, indignado, respondió con la pregunta filosófica del año: "¿De quién es este hospital? ¿De Morena? ¿Del PAN? No. El hospital es de la gente". Aplausos. Emotivo. Y absolutamente cierto. Lástima que la gente —352 mil derechohabientes que esperan atención médica cercana— no pueda internarse todavía en un PowerPoint por muy bien diseñado que esté.
Mientras los caballeros se disputan la foto, la CTM añadió leña con optimismo sindical: aseguró que el IMSS avaló hospitales tanto para Irapuato como para Celaya. Solo faltan dos minucias: el presupuesto y las fechas. O sea, falta el dinero del hospital y el día del hospital, pero el aval ya está enmarcado. En Celaya incluso calcularon la creciente presión de derechohabientes que traerá la expansión industrial y aduanera. Presión sobra; camas, ninguna por ahora.
Lo entrañable del episodio es la coreografía: unos y otros compiten por adjudicarse una obra cuyo mayor logro material, hasta la fecha, es haber generado declaraciones. Se gestiona el crédito con más eficiencia que el concreto. Y en esa lógica, el verdadero milagro médico ya ocurrió: lograron que un edificio inexistente tenga dos padres orgullosos peleándose la custodia.
Quizá deberíamos agradecerles. Gracias a este debate sabemos que el hospital viene en camino desde hace por lo menos dos años, que todos lo quieren y que nadie lo ha construido. Cuando por fin abra —si abre—, va a tener el récord de ser el inmueble más inaugurado retóricamente en la historia del estado. Mientras tanto, el paciente que necesita una cama tendrá que conformarse con la promesa, que es gratuita, abundante y no requiere obra civil.