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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 7 de octubre, 2026
Guanajuato • Nota • 30 de septiembre de 2026

Murió Mayra, la jirafa del zoológico de León; la burocracia todavía evalúa si le importa

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En León murió Mayra, una jirafa de apenas cuatro años que vivía en el zoológico municipal. Hasta ahí la noticia triste. Lo que la convierte en retrato de nuestra época es la reacción oficial: una regidora declaró que "de ser el caso" se investigarán posibles negligencias y que en los próximos días se dará a conocer el resultado de la necropsia.

Detengámonos en esas tres palabras: "de ser el caso". Es decir, se murió el animal más alto del municipio, una criatura que uno alcanza a ver desde la otra cuadra, y las autoridades todavía están ponderando, con la mano en la barbilla, si el suceso amerita averiguar qué salió mal. La prudencia burocrática ha alcanzado una altura que la propia Mayra habría contemplado con respeto.

Uno imagina el organigrama: primero hay que determinar si hubo caso; luego, si hubo caso, evaluar si hubo negligencia; después, si hubo negligencia, considerar investigarla; y finalmente, en algún punto del calendario, comunicar la necropsia "en próximos días". Con ese ritmo, la jirafa alcanzó a fallecer más rápido de lo que tardará el trámite en decidir si su muerte fue relevante.

Que quede claro: nadie pide linchamientos ni culpables de utilería. Se pide lo mínimo, que es justamente lo que el lenguaje oficial parece resistirse a prometer sin condicionantes. Una necropsia no es un favor ni una concesión graciosa; es lo elemental cuando un ejemplar joven muere bajo tu resguardo. Anunciarla envuelta en "de ser el caso" tiene el encanto involuntario de sugerir que también existe el escenario en que, oficialmente, aquí no pasó nada de qué preocuparse.

Mayra tenía cuatro años. Para una jirafa, apenas la adolescencia. En un zoológico, un animal así no debería ser noticia por su deceso sino por su longevidad. Que su nombre aparezca hoy en las páginas locales asociado a la palabra "necropsia" ya dice bastante, con o sin investigación de por medio.

Mientras tanto, el resto del reino animal cautivo de León probablemente observa el procedimiento con cierta inquietud existencial. Porque si el protocolo para el ejemplar más visible es "vamos a ver de ser el caso", cabe preguntarse cuál es el protocolo para los que no llegan a los cinco metros de altura ni salen en la nota. La transparencia, como el cuello de la jirafa, debería estirarse hasta lo alto. Ojalá la necropsia llegue pronto, con nombres, causas y responsabilidades, y no en la modalidad más socorrida del servicio público: la de "próximos días" que nunca terminan de llegar.