El informe de gobierno que acabó en serenata (y en indirecta para el estado entero)
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Hay informes de actividades y hay declaraciones de amor. Esta semana, en la capital, vimos las dos cosas al mismo tiempo, y en el mismo escenario.
La presidenta del DIF Municipal rindió su quinto y último informe en Expo Chihuahua, con nutrida asistencia de los tres poderes, diputados, empresarios y vecinos acarreados por el cariño. Hasta ahí, rutina institucional. El giro dramático vino al final: el alcalde —que casualmente es su esposo— subió a entregarle un ramo de rosas mientras un mariachi amenizaba el momento. Un informe de resultados que terminó como pedida de mano. Si el DIF da clases de algo, que sea de puesta en escena, porque el timing emocional fue impecable.
Y por si alguien en la sala no captó la sutileza, el edil remató con dos frases que ya son patrimonio del género: «el camino no ha terminado» y «estamos listos para servir a Chihuahua». Nótese el plural. No «ella», no «yo»: «estamos». La primera dama, por su parte, prometió que «vamos a seguir defendiendo Chihuahua». Uno entra a un informe municipal y sale con la sensación de haber presenciado el arranque anticipado de una campaña estatal, con violines incluidos. La renovación democrática en Chihuahua ya no se anuncia con spots: se anuncia con pétalos.
Entre los números que sí son dignos de aplauso real: más de 95 mil niñas y niños con desayunos escolares en cinco años, apoyos a adultos mayores y una Casa Hogar para 150 menores en construcción. Y aquí viene el detalle que ningún guionista habría osado inventar: esa Casa Hogar, de más de 32 millones de pesos, se financia con las multas por apología del delito en el municipio. Es decir, los que hacen apología del crimen terminan pagando, sin querer, el techo de los niños que rescatan de los cruceros. Justicia poética con factura. Es el único impuesto que uno paga con gusto ajeno.
Que conste: el trabajo asistencial del DIF —los desayunos, el programa para sacar menores de los cruceros, los centros comunitarios— merece respeto, y mucho. Lo que no merece respeto es la coreografía. Porque una cosa es cerrar cinco años de gestión, y otra muy distinta es convertir la rendición de cuentas en el teaser de la próxima temporada. Cuando el mariachi es parte del acta de resultados, ya no sabemos si aplaudir la obra o la audición.
La presidenta del DIF Municipal rindió su quinto y último informe en Expo Chihuahua, con nutrida asistencia de los tres poderes, diputados, empresarios y vecinos acarreados por el cariño. Hasta ahí, rutina institucional. El giro dramático vino al final: el alcalde —que casualmente es su esposo— subió a entregarle un ramo de rosas mientras un mariachi amenizaba el momento. Un informe de resultados que terminó como pedida de mano. Si el DIF da clases de algo, que sea de puesta en escena, porque el timing emocional fue impecable.
Y por si alguien en la sala no captó la sutileza, el edil remató con dos frases que ya son patrimonio del género: «el camino no ha terminado» y «estamos listos para servir a Chihuahua». Nótese el plural. No «ella», no «yo»: «estamos». La primera dama, por su parte, prometió que «vamos a seguir defendiendo Chihuahua». Uno entra a un informe municipal y sale con la sensación de haber presenciado el arranque anticipado de una campaña estatal, con violines incluidos. La renovación democrática en Chihuahua ya no se anuncia con spots: se anuncia con pétalos.
Entre los números que sí son dignos de aplauso real: más de 95 mil niñas y niños con desayunos escolares en cinco años, apoyos a adultos mayores y una Casa Hogar para 150 menores en construcción. Y aquí viene el detalle que ningún guionista habría osado inventar: esa Casa Hogar, de más de 32 millones de pesos, se financia con las multas por apología del delito en el municipio. Es decir, los que hacen apología del crimen terminan pagando, sin querer, el techo de los niños que rescatan de los cruceros. Justicia poética con factura. Es el único impuesto que uno paga con gusto ajeno.
Que conste: el trabajo asistencial del DIF —los desayunos, el programa para sacar menores de los cruceros, los centros comunitarios— merece respeto, y mucho. Lo que no merece respeto es la coreografía. Porque una cosa es cerrar cinco años de gestión, y otra muy distinta es convertir la rendición de cuentas en el teaser de la próxima temporada. Cuando el mariachi es parte del acta de resultados, ya no sabemos si aplaudir la obra o la audición.