Ingresar | Crear cuenta

El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 7 de octubre, 2026
Chihuahua • Nota • 1 de octubre de 2026

Postales desde La Chingada: hectárea y media de humildad con buena señal

Tamaño de letra
El expresidente reapareció esta semana, por tercera vez desde su retiro, en un video difundido en redes sociales. Y como buen jubilado, aprovechó para tres cosas muy de nuestra época: presentar un libro, dar consejos y quejarse de los vecinos.

El libro se llama «Pueblo», aunque confesó que originalmente iba a titularse «Gloria». Sabia corrección editorial: «Gloria» sonaba a telenovela, y «Pueblo» suena a que lo leyó el pueblo, aunque el pueblo todavía no opine. Lo presentó, eso sí, desde su quinta «La Chingada», que según aclaró tiene una hectárea y media y se la heredaron sus padres. El dato de la herencia es importante, porque en estos tiempos uno ya no presume la casa: presume la escritura.

El momento cumbre llegó cuando, tras admitir que todavía hay corrupción en el país, les pidió a los servidores públicos del movimiento una sola cosa: «no roben». Dos palabras. Un manual completo de ética pública resumido en un imperativo. Lo conmovedor es el contexto: el consejo llegó justo un día después de que el New York Times reportara que autoridades de Estados Unidos revisan señalamientos contra uno de sus hijos. No afirmamos nada sobre nadie —faltaba más—, solo señalamos que pocos «no roben» en la historia han tenido un telón de fondo tan oportuno.

Y para que no faltara el enemigo externo, dedicó una parte del mensaje a sus «amigos» y «vecinos» del norte, a quienes acusó de ser «metiches» y de que casi todos los embajadores de Estados Unidos en México presionan. Lo dijo, por supuesto, en el mismo discurso en que criticó a esa nación por ser «individualista» y «belicista». Una hora y veinte minutos de video para explicarnos que él, a diferencia de todos, se retiró a escribir porque «no quiso ser caudillo ni poder detrás del trono». La modestia, cuando dura ochenta minutos y viene con libro nuevo, deja de ser modestia y se vuelve estrategia de lanzamiento.

Uno no puede evitar admirar la coherencia narrativa: el hombre que durante años nos dijo que no leyéramos a los adversarios, ahora nos pide que lo leamos a él. Del púlpito mañanero al club de lectura. Y nosotros, obedientes, aquí en la provincia, esperando que «Pueblo» llegue a las librerías de Chihuahua —si es que para entonces la Ley Antimemes no ha prohibido también comentarlo.