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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 7 de octubre, 2026
Chihuahua • Nota • 1 de octubre de 2026

Ley Antimemes: ahora hasta la burla necesita trámite y sello oficial

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Querido lector, lea rápido esta nota, porque podría ser contrabando.

La mayoría en el Senado sacó adelante la llamada «Ley Antimemes», que contempla penas de hasta cinco años de prisión por usar o imitar la identidad gráfica del gobierno bajo ciertas circunstancias. La organización Artículo 19 ya levantó la mano para advertir lo obvio: la redacción es tan ambigua y carece de salvaguardas tan suficientes que podría terminar criminalizando contenidos satíricos, críticos o informativos. Es decir, esto que usted lee.

Deténgase a admirar la hazaña. Un país con 109 mil millones de litros de huachicol detectados en un año, con cárteles en la lista negra del Tesoro estadounidense y con ríos desbordándose en la frontera, decidió que el problema urgente de la República era que la gente se burla del logotipo oficial. Por fin un enemigo público al que sí se le puede ganar: el meme. No huye en camioneta, no tiene abogados caros y no se esconde en la sierra. El meme es el único delincuente que se entrega solo, con tal de que le den like.

En El Destiempo lo tomamos como un elogio. Durante años nos consideramos un pasatiempo inofensivo de provincia; ahora resulta que éramos una amenaza al Estado con potencial de cinco años de sombra. Nos sentimos, por primera vez, importantes. Si la sátira se vuelve delito, entonces toda la tradición mexicana de la caricatura política —de Posada para acá— tendría que estar tras las rejas. Imagínese el penal: celdas llenas de moneros, columnistas y adolescentes con Photoshop, todos presos por el crimen de tener sentido del humor.

Lo verdaderamente gracioso —y aquí el chiste se cuenta solo— es el mensaje de fondo: un gobierno que se dice de izquierda, nacido de la protesta, la pancarta y la burla al poder, ahora quiere multar la burla al poder. El alumno que llegó al salón gritando consignas se volvió el maestro que confisca los recaditos. La revolución, al parecer, llega hasta donde empieza el meme.

Así que, por si acaso, vamos guardando copias de este texto en varios lados. Y si algún día este periódico amanece convertido en expediente, que quede claro para la posteridad: no imitamos ninguna identidad gráfica oficial. Lo nuestro es pura, honesta y artesanal mala leche chihuahuense. Eso todavía no es delito. Todavía.