Los únicos que se jubilan a tiempo en Michoacán tienen cuatro patas
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En un acontecimiento que debería estudiarse en las escuelas de administración pública, la Fiscalía michoacana logró algo que parecía imposible en esta tierra: que cinco de sus elementos se retiraran a tiempo, sin reelección, sin bono de salida escandaloso y sin una rueda de prensa para negar acusaciones. El pequeño detalle es que esos cinco elementos son perros.
Manchas, Mamba, Jerry, Balaz y Chewbacca —la Unidad Canina K9 en pleno— colgaron la correa tras años de servicio en investigaciones, operativos, localizaciones y aseguramientos. Mientras usted lee esto, hay funcionarios michoacanos que llevan más tiempo que Chewbacca en el mismo escritorio y han localizado menos cosas que él en un mal día. Los perros encontraron lo que debían encontrar; muchos humanos de nómina todavía andan buscando dónde quedó el presupuesto.
Hagamos justicia a la hoja de servicio. Estos cinco no dieron entrevistas, no tuitearon indirectas, no se tomaron la foto con el gobernador en turno ni pidieron licencia para buscar otro hueso. Hicieron su trabajo con la nariz pegada al suelo —literalmente— y se fueron cuando tocaba irse. En un estado donde la palabra "transición" suele significar "el mismo, pero con otro cargo", ver a alguien entregar el puesto con dignidad es casi un acto subversivo. Que sean perros lo vuelve, además, poético.
Uno imagina la ceremonia: Balaz con su nombre de acción, Jerry perseguido eternamente por algún Tom burocrático, Mamba con su mordida legendaria y Chewbacca aullando el himno a su manera. Cinco currículums impecables que, de postularse, barrerían cualquier contienda de 2027 por goleada moral. No hay encuestadora que les gane: honestidad comprobada, cero expedientes abiertos y una lealtad que no se compra con moches.
Así que va nuestro saludo respetuoso para la jauría pensionada. Ojalá su jubilación incluya sombra, croquetas vitalicias y un patio sin oficios de por medio. Se ganaron el descanso olfateando lo que otros, con corbata y escolta, prefieren no oler. Y si algún día el servicio público michoacano quiere un modelo de retiro ejemplar, ya sabe a quién copiarle: a Manchas, que nunca dejó manchada su reputación.
Manchas, Mamba, Jerry, Balaz y Chewbacca —la Unidad Canina K9 en pleno— colgaron la correa tras años de servicio en investigaciones, operativos, localizaciones y aseguramientos. Mientras usted lee esto, hay funcionarios michoacanos que llevan más tiempo que Chewbacca en el mismo escritorio y han localizado menos cosas que él en un mal día. Los perros encontraron lo que debían encontrar; muchos humanos de nómina todavía andan buscando dónde quedó el presupuesto.
Hagamos justicia a la hoja de servicio. Estos cinco no dieron entrevistas, no tuitearon indirectas, no se tomaron la foto con el gobernador en turno ni pidieron licencia para buscar otro hueso. Hicieron su trabajo con la nariz pegada al suelo —literalmente— y se fueron cuando tocaba irse. En un estado donde la palabra "transición" suele significar "el mismo, pero con otro cargo", ver a alguien entregar el puesto con dignidad es casi un acto subversivo. Que sean perros lo vuelve, además, poético.
Uno imagina la ceremonia: Balaz con su nombre de acción, Jerry perseguido eternamente por algún Tom burocrático, Mamba con su mordida legendaria y Chewbacca aullando el himno a su manera. Cinco currículums impecables que, de postularse, barrerían cualquier contienda de 2027 por goleada moral. No hay encuestadora que les gane: honestidad comprobada, cero expedientes abiertos y una lealtad que no se compra con moches.
Así que va nuestro saludo respetuoso para la jauría pensionada. Ojalá su jubilación incluya sombra, croquetas vitalicias y un patio sin oficios de por medio. Se ganaron el descanso olfateando lo que otros, con corbata y escolta, prefieren no oler. Y si algún día el servicio público michoacano quiere un modelo de retiro ejemplar, ya sabe a quién copiarle: a Manchas, que nunca dejó manchada su reputación.