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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 7 de octubre, 2026
Chihuahua • Digest • 2 de octubre de 2026

El Bravo se sale, el peso se cae y Parral sopla las mismas velitas cuatro veces

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Hay semanas en que Chihuahua parece decidida a no dejar un solo cliché sin cumplir. Esta fue una de ellas.

Empecemos por el agua, que es lo que sobra. El Río Bravo —ese que durante años salió en las notas por estar sequito, triste, convertido en vereda para cruzar— esta semana recordó que es río y se desbordó con ganas. Alcanzó hasta 180 metros cúbicos por segundo, inundó vialidades, se metió a la famosa «X» de Juárez (el monumento, que por primera vez tuvo motivos para sentirse marino) y dejó a 17 mil habitantes del Valle batallando para llegar a la ciudad por una carretera que, según los propios vecinos, ya tenía baches escondidos bajo el agua desde antes. O sea: la lluvia no abrió los hoyos, nomás los bautizó.

Lo verdaderamente poético fue la solución oficial. Protección Civil, Bomberos y la JMAS montaron un operativo heroico, con motobombas y equipo Vactor, para hacer algo que merece un lugar en la antología del absurdo fronterizo: bombear el agua del Río Bravo… de regreso al Río Bravo. Más de 24 horas sin parar para devolverle al río lo que el río, muy educadamente, nos había prestado. Si eso no es economía circular, no sé qué sea.

Mientras en la frontera peleaban contra el agua, en Delicias peleaban contra algo más difícil de contener: los conductores con prisa. Un señor de 65 años chocó una camioneta del año, no se detuvo, y cuando lo alcanzaron explicó con toda tranquilidad que tenía cita en el IMSS a las 10:30 y ya iba tarde. Honor al hombre que entendió que en este país llegar tarde a una consulta es peor delito que seguirse de frente. Lo preocupante es que con él ya van seis percances recientes de adultos mayores al volante en Delicias. A este paso, el verdadero examen de manejo debería incluir una pregunta: «¿a qué hora es su cita?».

Pasemos a la cartera, que esta semana también se mojó. El peso registró su peor caída en dos años: 6.43 por ciento, un peso con nueve centavos que se evaporó como charco en septiembre. Los especialistas lo explican con gráficas; el ciudadano de a pie lo explica en la tiendita, cuando el de los refrescos vuelve a «ajustar». Nada, que el peso quiso acompañar al Bravo en eso de salirse del cauce.

En la política, el agua también andaba revuelta. Ricardo Monreal admitió que la crisis entre Morena y el PT «no ha pasado», frase que en el diccionario de la 4T significa «sigue igual pero con más juntas». En Chihuahua, Cruz Pérez Cuéllar prometió unidad, organización territorial y diálogo —el arroz con pollo de todo dirigente que llega—, mientras en Delicias el PT, por voz de Yanky Leyva, avisó que mejor espera a ver quién se alía con quién antes de decidir nada. Sabia estrategia: en Chihuahua, comprometerse a algo rumbo a 2027 es como prometer que no va a llover.

Y hablando de 2027, por las calles aparecieron espectaculares con ataúdes contra Morena, retomando aquella campaña que el PAN estrenó en agosto. Porque si algo le faltaba a una ciudadanía ya nerviosa por el río, el peso y los choques, era manejar y toparse un féretro publicitario. Mientras tanto, la subsecretaria Austria Galindo sostiene que «Juárez va a ser rescatada por una mujer». Rescatada, nótese. La ciudad ya ni se postula para que la gobiernen: ahora espera un operativo de salvamento, como el del Bravo pero con boleta.

Dos joyas más antes de cerrar. En la colonia Industrial de Delicias, los Bomberos acudieron a sacar una serpiente de cascabel de una casa; servicio que, convengamos, es de los pocos que uno agradece sin reclamar el recibo del predial. Y en Parral, la Biblioteca Benjamín Franklin cumplió 150 años —dato hermoso— celebrado con pastel, música y baile, una conmemoración oficial del municipio y hasta una sesión histórica de cabildo adentro del recinto; cada cosa reportada por separado, como si fueran cuatro bibliotecas distintas apagando la misma vela. Siglo y medio resistiendo, y lo que casi la tumba fue la cobertura.

En resumen: el río se salió y se lo devolvimos, el peso se cayó y nadie lo levantó, los políticos prometen diálogo y ataúdes, y en Delicias hay que esquivar tanto a las cascabeles como a los conductores con cita médica. Chihuahua, fiel a su costumbre, no defrauda: aquí hasta el agua regresa por donde vino.