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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 7 de octubre, 2026
Chihuahua • Nota • 2 de octubre de 2026

El Bravo nos prestó agua y Juárez se la devolvió con bomba y todo

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Durante años, el Río Bravo fue el río que no era. Salía en las fotos sequito, polvoso, reducido a una línea tímida entre dos países, más frontera simbólica que caudal. Esta semana decidió recuperar su dignidad y recordarnos, con hasta 180 metros cúbicos por segundo, que un río es un río aunque pase temporadas haciéndose el muerto.

La crecida —mayor incluso que la de la tromba de 2006, según las autoridades— inundó vialidades, obligó a cerrar el paso a desnivel de la 16 de Septiembre, se metió a la zona de la «X» y mantuvo en vilo a las colonias cercanas al bordo. Hasta ahí, una contingencia seria, atendida con un operativo que de verdad merece aplausos: la JMAS, Bomberos y Protección Civil trabajaron más de 24 horas sin parar, con motobombas, equipo Vactor y taponamientos de tierra para proteger las viviendas de la franja Sara Lugo. Nada que reprochar al esfuerzo; en estas tierras, cuando el agua manda, se obedece.

Lo que pide a gritos una pausa filosófica es el concepto de la maniobra. El operativo consistió, en esencia, en bombear el agua de las calles de regreso al Río Bravo. Es decir: el río se salió, nosotros lo recogimos cubeta por cubeta —bueno, bomba por bomba— y se lo devolvimos educadamente por donde vino. Un préstamo de agua con su respectiva liquidación. Si el Bravo llevara contabilidad, cerraría el mes en ceros.

Y en medio de todo, la «X» de Juárez. Ese monumento imponente que preside la frontera tuvo esta semana su bautizo acuático, rodeado de agua como si alguien hubiera decidido, de último momento, que le hacía falta un foso. Pocas veces una equis ha estado tan literalmente en el lugar equivocado.

Que quede el reconocimiento sincero a las cuadrillas que pasaron la noche con el agua a las rodillas. Y que quede también la postal, muy nuestra, de una ciudad fronteriza organizando un operativo de 24 horas para regresarle a un río lo que el río, con toda la mala intención del mundo, nos había prestado sin preguntar.