Bienvenidos a octubre: con bandera roja en el mar y en el meme
Tamaño de letra
Arrancó octubre en Jalisco como arranca todo por acá: con el cielo escurriendo, las playas en bandera roja y los políticos en bandera blanca, rindiéndose a la dulce tentación de reelegirse. Pónganse el impermeable, que vienen chubascos.
Empecemos por la joya de la corona. La senadora morenista Jasmine Bugarín, aspirante en Nayarit, nació en Los Ángeles mientras sus papás andaban de jornaleros, y juró ante la SRE que su corazón es 100% mexicano, sin aditivos. El detalle es que el papelito de la Cancillería no cancela el pasaporte gringo —eso se tramita del otro lado del mostrador—, así que una internauta etiquetó nada menos que a Christopher Landau, secretario de Estado de Estados Unidos, para pedirle instrucciones. Y el hombre, en su día más diplomático, contestó: «¡A la orden!». Nunca el Departamento de Estado había ofrecido servicio a domicilio con tanta cortesía. Si así atienden a quien se quiere ir, imagínense a los que se quieren quedar.
Y hablando de cosas que ofenden al poder: aprobaron la llamada «Ley Antimemes», reforma que —nos aseguran desde Palacio— solo castiga fraudes con inteligencia artificial y jamás, jamás tocaría la sagrada tradición nacional de reírse del de arriba. El partido Somos no lo ve tan claro y huele intención electorera rumbo a 2027. Desde esta redacción, que vive del sarcasmo como otros del presupuesto, tomamos nota con un nudo en la garganta y un meme en el cajón. Si algún día esta columna aparece en blanco, ya saben por qué.
De Baja California mejor ni hablamos… bueno, sí. El Departamento del Tesoro gringo sancionó a buena parte del entorno de la gobernadora Marina del Pilar, y el columnista Raymundo Riva Palacio ya la declaró «caso perdido». La Oficialía Mayor, por su parte, confirmó que sí tenía contratos con proveedores que hoy aparecen en la lista negra de la OFAC, aunque aclaró —con una tranquilidad que da escalofríos— que al momento de contratarlos «no figuraban como inhabilitados». Claro: el detallito de las sanciones llegó después. Como quien compra aguacate y luego se entera de que estaba del lado equivocado de la frontera financiera.
En la capital, mientras Felipe Calderón denunciaba en un hotel que México «regresa a la dictadura perfecta», a tres kilómetros unos extrabajadores de Luz y Fuerza le decapitaban su estatua en Los Pinos. Pocas veces la ironía ha caminado tan rápido cruzando el Bosque de Chapultepec. El expresidente hablaba de represión; su busto, en cambio, experimentaba una forma más bien literal de cancelación.
Como si fuera poco, Carlos Loret destapó que la UIF le detectó a Amílcar Olán —operador financiero y cuate de Andy López Beltrán— una cuenta con mil 433 millones de pesos estacionados en un banco suizo. Mil cuatrocientos millones. En Suiza. En renta variable. Uno que batalla para que le caiga la quincena completa —pregúntenle a los eventuales de Puerto Vallarta, que esta semana hicieron paro porque el Tesorero municipal prometió «hoy sí les pago»— y resulta que hay quien maneja euros con decimales: 72 millones con 74 centavos, para ser exactos. Que nadie diga que no cuidan los centavos.
Y ya que andamos en campaña sin decir campaña: entre 130 y 150 diputados de Morena se formaron para buscar la reelección, con la bendición de Ricardo Monreal, quien les pidió cuidar la imagen y no faltar al Pleno. Traducción: pueden caminar, sonreír, inaugurar y prometer; nomás no digan «voten por mí» —casi las mismas palabras del nuevo árbitro electoral de Jalisco, que ya se las sabe—. El autoempleo legislativo goza de cabal salud.
Por acá en la tierra, Diego Franco renunció al Gobierno de Jalisco, se enlistó con Movimiento Ciudadano y de salida declaró que Puerto Vallarta es un «cochinero» de basura, agua que no llega y drenaje que sí brota. Nada como descubrir los problemas de una ciudad justo el día en que uno cambia de nómina. La epifanía política mexicana tiene un timing exquisito.
Cerramos con el clima, que hoy es nota de primera plana. El huracán «Rachel» subió a categoría 3, la Semar cerró puertos en seis estados —Vallarta y Barra de Navidad incluidos— y Protección Civil puso bandera roja en todas las playas de Jalisco. Afuera llueve sobre Guadalajara, Zapopan, Tlajomulco y hasta Mazamitla; adentro, en Palacio Nacional, la presidenta Sheinbaum aseguró en pleno 2 de octubre que «no hay represión del Estado». El cielo, por si las dudas, decidió guardar un minuto de lluvia. Lleven paraguas. Y si pueden, un meme de repuesto. Por lo que pueda pasar.
Empecemos por la joya de la corona. La senadora morenista Jasmine Bugarín, aspirante en Nayarit, nació en Los Ángeles mientras sus papás andaban de jornaleros, y juró ante la SRE que su corazón es 100% mexicano, sin aditivos. El detalle es que el papelito de la Cancillería no cancela el pasaporte gringo —eso se tramita del otro lado del mostrador—, así que una internauta etiquetó nada menos que a Christopher Landau, secretario de Estado de Estados Unidos, para pedirle instrucciones. Y el hombre, en su día más diplomático, contestó: «¡A la orden!». Nunca el Departamento de Estado había ofrecido servicio a domicilio con tanta cortesía. Si así atienden a quien se quiere ir, imagínense a los que se quieren quedar.
Y hablando de cosas que ofenden al poder: aprobaron la llamada «Ley Antimemes», reforma que —nos aseguran desde Palacio— solo castiga fraudes con inteligencia artificial y jamás, jamás tocaría la sagrada tradición nacional de reírse del de arriba. El partido Somos no lo ve tan claro y huele intención electorera rumbo a 2027. Desde esta redacción, que vive del sarcasmo como otros del presupuesto, tomamos nota con un nudo en la garganta y un meme en el cajón. Si algún día esta columna aparece en blanco, ya saben por qué.
De Baja California mejor ni hablamos… bueno, sí. El Departamento del Tesoro gringo sancionó a buena parte del entorno de la gobernadora Marina del Pilar, y el columnista Raymundo Riva Palacio ya la declaró «caso perdido». La Oficialía Mayor, por su parte, confirmó que sí tenía contratos con proveedores que hoy aparecen en la lista negra de la OFAC, aunque aclaró —con una tranquilidad que da escalofríos— que al momento de contratarlos «no figuraban como inhabilitados». Claro: el detallito de las sanciones llegó después. Como quien compra aguacate y luego se entera de que estaba del lado equivocado de la frontera financiera.
En la capital, mientras Felipe Calderón denunciaba en un hotel que México «regresa a la dictadura perfecta», a tres kilómetros unos extrabajadores de Luz y Fuerza le decapitaban su estatua en Los Pinos. Pocas veces la ironía ha caminado tan rápido cruzando el Bosque de Chapultepec. El expresidente hablaba de represión; su busto, en cambio, experimentaba una forma más bien literal de cancelación.
Como si fuera poco, Carlos Loret destapó que la UIF le detectó a Amílcar Olán —operador financiero y cuate de Andy López Beltrán— una cuenta con mil 433 millones de pesos estacionados en un banco suizo. Mil cuatrocientos millones. En Suiza. En renta variable. Uno que batalla para que le caiga la quincena completa —pregúntenle a los eventuales de Puerto Vallarta, que esta semana hicieron paro porque el Tesorero municipal prometió «hoy sí les pago»— y resulta que hay quien maneja euros con decimales: 72 millones con 74 centavos, para ser exactos. Que nadie diga que no cuidan los centavos.
Y ya que andamos en campaña sin decir campaña: entre 130 y 150 diputados de Morena se formaron para buscar la reelección, con la bendición de Ricardo Monreal, quien les pidió cuidar la imagen y no faltar al Pleno. Traducción: pueden caminar, sonreír, inaugurar y prometer; nomás no digan «voten por mí» —casi las mismas palabras del nuevo árbitro electoral de Jalisco, que ya se las sabe—. El autoempleo legislativo goza de cabal salud.
Por acá en la tierra, Diego Franco renunció al Gobierno de Jalisco, se enlistó con Movimiento Ciudadano y de salida declaró que Puerto Vallarta es un «cochinero» de basura, agua que no llega y drenaje que sí brota. Nada como descubrir los problemas de una ciudad justo el día en que uno cambia de nómina. La epifanía política mexicana tiene un timing exquisito.
Cerramos con el clima, que hoy es nota de primera plana. El huracán «Rachel» subió a categoría 3, la Semar cerró puertos en seis estados —Vallarta y Barra de Navidad incluidos— y Protección Civil puso bandera roja en todas las playas de Jalisco. Afuera llueve sobre Guadalajara, Zapopan, Tlajomulco y hasta Mazamitla; adentro, en Palacio Nacional, la presidenta Sheinbaum aseguró en pleno 2 de octubre que «no hay represión del Estado». El cielo, por si las dudas, decidió guardar un minuto de lluvia. Lleven paraguas. Y si pueden, un meme de repuesto. Por lo que pueda pasar.