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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 7 de octubre, 2026
Jalisco • Nota • 2 de octubre de 2026

Esta columna podría volverse ilegal (dicen que no, pero por si acaso)

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Queridos lectores: si están leyendo esto es porque todavía se puede. El Congreso aprobó una reforma al artículo 403 Bis de la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial que el pueblo, con su infalible puntería para los apodos, ya bautizó como «Ley Antimemes». Y en una redacción que literalmente vive de burlarse de la actualidad, la noticia nos cayó como balde de agua fría. O como bandera roja en playa propia.

El Gobierno se apresuró a tranquilizarnos: la presidenta Sheinbaum aclaró que la norma solo persigue fraudes cometidos con inteligencia artificial, no la sagrada costumbre nacional de hacer caricatura del poderoso. Qué alivio. Siempre es reconfortante que quien podría ser objeto de la broma sea también quien define cuáles bromas se valen.

El partido Somos no se tragó el consuelo. Advierte que la redacción de la ley es tan ambigua que podría usarse para intimidar a periodistas, caricaturistas, creadores de contenido y a cualquier ciudadano con wifi y sentido del humor. Según el partido rosa, el trasfondo es el miedo del oficialismo a perder la mayoría en 2027 y la silla grande en 2030. Nada pone más nervioso a un gobierno que un pueblo que se ríe a tiempo —de ahí el nombre de esta casa—.

Y es que la sátira en México no es un lujo: es servicio público de primera necesidad, como el agua en Vallarta (que, nos cuentan, tampoco llega). Desde que existen los de arriba existen los de abajo apuntándoles con un dibujo. Prohibir el meme sería como prohibir el chile: técnicamente posible, humanamente insostenible.

Aquí, por si las dudas, ya tomamos precauciones. Guardamos los chistes buenos en lugar seguro, aprendimos a decir las cosas «entre comillas» y ensayamos la cara de «yo solo informo». Si un día esta columna amanece en prosa gris, sin una sola ironía y con elogios sinceros al funcionario en turno, sabrán que la ambigüedad de la ley ganó. Mientras tanto, seguiremos haciendo lo único que sabemos: construir chistes sobre hechos reales, que es justo lo que más incomoda. Porque un meme se borra, pero el hecho que lo inspiró, ese, ahí sigue. A la orden.