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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 7 de octubre, 2026
Guanajuato • Nota • 2 de octubre de 2026

Cambio de personal en el zoológico: los que se fueron ya no opinan

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El Zoológico de León cerró la semana con un parte de bajas que nadie quería firmar: murieron un pingüino y una jirafa. La alcaldesa Ale Gutiérrez reaccionó con la frase que en México funciona como extintor de incendios: ordenó una revisión, acciones transparentes y 'cambio de personal'. Todo muy correcto. El único detalle es que la revisión llega, como de costumbre, cuando los protagonistas ya no están para dar su versión.

Pensemos en el pingüino. Animal de climas helados, instalado en un estado donde el sol pega como recibo de luz en agosto. Y en la jirafa, que desde su altura tenía la mejor vista del lugar y, aun así, tampoco la libró. Cuando hasta el que ve todo desde arriba cae, uno empieza a sospechar que el problema no era la vista, sino el piso.

'Cambio de personal' suena a solución, pero también es el eufemismo más elegante del servicio público: primero ocurre la tragedia, luego se descubre que algo estaba mal, y al final rueda una cabeza —de preferencia, una que no sea la de quien firmó el presupuesto—. El guion es tan conocido que ya debería tener función de matiné.

Nadie duda de la buena intención de 'mejorar el parque'. El problema es que mejorar siempre llega en tiempo pasado: se mejora después del pingüino, se revisa después de la jirafa, se transparenta después de que la noticia ya se hizo viral. Es la gestión reactiva elevada a bellas artes.

Ojalá la revisión sirva, de verdad. Ojalá los animales que siguen ahí no tengan que convertirse en comunicado de prensa para merecer atención. Porque si la estrategia es esperar a que alguien se muera para ordenar una inspección, entonces el zoológico no necesita personal nuevo: necesita un detective.

Mientras tanto, los demás habitantes del parque observan con esa mezcla de resignación y alerta que también conocemos los guanajuatenses cada vez que una autoridad promete 'revisar a fondo'. Ellos, al menos, no pueden mandar quejas. Nosotros sí, aunque a veces se sienta igual de inútil.