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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 7 de octubre, 2026
Guanajuato • Nota • 2 de octubre de 2026

Guanajuato: dos años esperando permiso para dejar de tener sed

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Si algo sabe hacer Guanajuato con maestría, es tener sed con paciencia. Esta semana lo confirmamos por partida triple.

Primero, Sapal. El organismo de León informó que su proyecto de nanotecnología para reutilizar agua tratada y reducir la extracción de los mantos acuíferos sigue esperando permisos de Conagua. ¿Desde cuándo? Desde 2023. Dos años formado en la ventanilla. A este paso, la 'nano' tecnología va a ser arqueología antes de arrancar, y el acuífero, mientras tanto, seguirá pagando la cuenta.

Segundo, el Acueducto Solís-León, ese proyecto que lleva tanto tiempo 'en la mesa' que ya debería cobrar renta. El gobierno asegura que hay respaldo de la Federación, pero evita adelantar las dos opciones que estudia. Nada como el suspenso hidráulico: tenemos las alternativas, pero no se las vamos a decir, no vaya a ser que se emocionen.

Tercero, Celaya, donde ya piden reducir las fugas antes de que llegue el agua del mismo acueducto. Buscan que al menos 70% del líquido llegue a su destino, lo que implica, con toda honestidad administrativa, reconocer que una parte generosa hoy se va por el caño. Es como arreglar la cubeta justo antes de ir al pozo: sensato, aunque uno se pregunte por qué la cubeta llevaba años con hoyos.

Y por si faltara, el secretario del Agua llamó a los organismos operadores a ser más eficientes, usar tecnología para detectar fallas y 'transparentar el costo real' del servicio. Todo correcto, todo necesario, todo dicho como si fuera una novedad y no la misma lista de pendientes que escuchamos cada temporada de estiaje.

El patrón es claro: en Guanajuato el agua no se pierde por falta de proyectos, sino por exceso de antesalas. Tenemos nanotecnología esperando permiso, acueductos esperando decisión y tuberías esperando mantenimiento. Lo único que fluye sin obstáculos es el calendario.

Quizá algún día abramos la llave y salga agua en lugar de comunicados. Mientras tanto, los guanajuatenses hacemos lo que mejor sabemos: aguantar, acarrear y confiar en que la próxima mesa, la próxima opción y el próximo permiso sí sean los buenos. Como cada año.