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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 7 de octubre, 2026
Ciudad de México • Digest • 2 de octubre de 2026

Bienvenidos al futuro: capital con inteligencia artificial, sin coladeras y con una estatua menos

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Hay semanas en que la Ciudad de México se esfuerza por convencernos de que vive en el futuro, y lo logra: tenemos inteligencia artificial, drenaje de vanguardia que convierte avenidas en ríos y una estatua con menos cabeza que ciertos funcionarios.

Arranquemos por lo decapitado. En el predio de Los Pinos amaneció una estatua de bronce de un expresidente sin cabeza, y el alcalde de Miguel Hidalgo pidió, textualmente, 'cabeza fría' —pedir cabezas en un escándalo de cabezas es, al menos, temático— y acusó al gobierno de complicidad por dejar entrar a quienes terminan ejerciendo de escultores espontáneos, para luego cerrarle el paso al ciudadano que solo quería una selfie. El debate quedó servido: ¿dónde acaba la libertad de expresión y dónde empieza la afición a la guillotina de ornato? Porque gritar consignas es una cosa y andar practicando cirugía de bronce es otra.

De lo que sí perdió la cabeza pasamos a lo que nunca tuvo quién la cuidara: la Procuraduría Social lleva acéfala desde finales de septiembre, y nos enteramos porque alguien lo notó, no porque alguna autoridad se dignara avisar. El titular habría renunciado entre señalamientos de presunta corrupción, con una discreción tan ejemplar que ni la propia Procuraduría Social tuvo quién la procurara ni quién la socializara. Un cargo que desaparece sin que nadie lo extrañe: el sueño húmedo de todo organigrama.

Mientras tanto, la Suprema Corte nos recordó quién manda: avaló las fotomultas y confirmó que el dueño del coche paga aunque no haya sido él quien manejó. Es decir, usted puede estar dormido, en otro estado o en plena existencia contemplativa, que su automóvil lo delatará igual. La presunción de inocencia es un lujo; la presunción de propiedad, una condena. Ya sabe: si presta el coche, preste también la cartera.

En movilidad, el Congreso capitalino trae ganas de prohibir los mototaxis contratados por aplicación, argumentando los riesgos de siniestros en moto. Loable preocupación por la integridad del pasajero, que seguramente preferirá la seguridad absoluta de esperar una hora un transporte que sí existe. Y hablando de esperar: las nuevas bicicletas de Ecobici siguen varadas por problemas aduanales, atrapadas en ese limbo burocrático donde las cosas buenas van a meditar sobre el sentido de octubre.

Pero la joya de la innovación es que el gobierno federal inauguró una 'Fábrica de Inteligencia Artificial' con veinte especialistas para resolver problemas públicos y hasta un chatbot para promover el turismo. Magnífico: tenemos un algoritmo que recomienda experiencias de viaje mientras media ciudad vive la experiencia inmersiva de cruzar la avenida a nado. Por el huracán Rachel y las lluvias activaron Alerta Roja y en la Central de Abasto el agua subió más de medio metro: realidad virtual gratis, sin visor, con olor incluido. Que la máquina aprenda todo lo que quiera, pero primero que aprenda dónde quedó la coladera.

El Invea, por su parte, estrenó un modelo de 'cero clausuras' para negocios de bajo impacto y anunció cinco medidas anticorrupción. Cero clausuras suena hermoso hasta que uno recuerda que la clausura era, en teoría, la herramienta; es como anunciar cero multas de tránsito y cinco medidas contra los choques. Aplaudimos el optimismo: nada dice 'confianza en la autoridad' como una autoridad que promete no usar su único botón.

En lo económico, el peso lleva cuatro días cayendo y el dólar coquetea con los 18.50 pesos, acumulando un retroceso que ya duele en la quincena. Nada personal: solo la moneda nacional recordándonos que la montaña rusa también es transporte público. Y si usted pensaba compensar con remesas, mala noticia: encadenan quince meses perdiendo poder adquisitivo. El consuelo es estrictamente filosófico.

Cerramos con el símbolo perfecto de la época: en la estación Constitución de 1917 por fin empezaron a despegar los chicles de las escalinatas, bautizadas con cariño popular como 'las escaleras de chicle'. Décadas de goma de mascar fosilizada, un patrimonio pegajoso que resistió sexenios enteros. Si algo nos define como capital no es la IA, ni el bono verde, ni los museos de noche: es nuestra extraordinaria capacidad de dejar pegado el problema para que lo despegue la próxima administración. Bienvenidos al futuro. Traigan botas.