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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 7 de octubre, 2026
Ciudad de México • Nota • 2 de octubre de 2026

Patrimonio capitalino: la goma de mascar que sobrevivió a cuatro sexenios

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Noticia que reescribe la historia del patrimonio capitalino: en la estación Constitución de 1917 de la Línea 8 comenzaron a retirar, uno por uno, los chicles masticados que durante años decoraron las escalinatas exteriores. Los usuarios, con ese talento mexicano para nombrar tragedias con ternura, ya las habían bautizado como 'las escaleras de chicle'.

Detengámonos en la magnitud de la obra. No hablamos de un descuido de la semana pasada: hablamos de estratos. Capas geológicas de menta, canela y tutti frutti depositadas con devoción por generaciones enteras de pasajeros que, ante la disyuntiva de buscar un bote de basura o inmortalizar su saliva en el concreto, eligieron la segunda opción con convicción patriótica. Cada mancha es un anillo de árbol: por ellas podríamos fechar administraciones.

Que el retiro ocurra apenas hoy dice mucho de nuestras prioridades. La ciudad presume inteligencia artificial, bonos verdes y museos nocturnos, pero resulta que su reto tecnológico más urgente era una espátula. Décadas de goma fosilizada resistieron lluvias, marchas, temblores y promesas de campaña; ningún plan de ordenamiento territorial fue tan permanente como esos chicles.

Y aquí la moraleja, servida como quien pisa algo pegajoso en la mañana: el verdadero genio de esta urbe no es construir, es dejar pegado. Dejamos pegado el chicle, el bache, el trámite, la coladera y hasta al funcionario que no avisa que renunció. Todo se queda ahí, adherido, esperando a que alguien —nunca uno mismo— lo despegue.

Felicidades a la cuadrilla que hoy raspa la historia escalón por escalón. Están haciendo, literalmente, lo que ninguna autoridad se había atrevido: despegar a la ciudad de su pasado. Ojalá el peatón no extrañe demasiado ese clásico 'cuac' bajo la suela. Se nos va un ícono. Pónganle placa; para eso sí suele haber presupuesto.