Frente Frío 1: Monterrey hace sopa, el gobernador vende agua en Wall Street y los exes se juntan
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Amaneció jueves y el Frente Frío número 1 hizo su entrada a Nuevo León con la puntualidad de un político en veda: anunciado durante semanas, con radar de por medio, y aun así nos agarró a medio estado sin paraguas. Protección Civil desplegó setenta y cinco elementos, unidades 4x4, lanchas, motos acuáticas y hasta dos helicópteros, porque aquí en la tierra de la sequía eterna lo único que de verdad no sabemos administrar es cuando por fin llueve.
La metrópoli, fiel a su tradición, se transformó en la Venecia del desierto. Avenidas convertidas en ríos, automovilistas varados meditando sobre sus decisiones de vida arriba del cofre, y un par de ocupantes rescatados con vida luego de que la corriente se llevara su vehículo como si fuera lancha de feria. Las universidades —UANL, UDEM, Tec— y hasta la educación básica se pasaron a modo virtual, demostrando que lo único que de verdad aprendimos en la pandemia fue a cerrar escuelas por WhatsApp. Noventa por ciento de probabilidad de lluvia, aviso de granizo, y el gobernador haciéndola de influencer meteorológico subiendo capturas del radar a sus historias de Instagram, por si quedaba duda de que en Nuevo León el clima también se gobierna desde el celular.
Pero mientras la ciudad sacaba la cubeta, el verdadero espectáculo ocurría a miles de kilómetros. En pleno diluvio regio, el gobernador andaba en Nueva York presentando proyectos de infraestructura, energía y —agárrense— agua ante Goldman Sachs, Macquarie y Apollo. Es decir: fue hasta Wall Street a vender proyectos de agua justo el día en que a Monterrey le sobraba por los cuatro costados. Hasta le dieron un reconocimiento de LatinFinance por el nuevo Hospital Infantil, que concluirá en febrero, fecha que anotamos con lápiz y goma a la mano. El distrito financiero lo vio llegar; la colonia Laderas del Mirador también esperaba a alguien, pero con lancha.
De regreso a la política terrestre, Monterrey tuvo su propia alfombra roja: el segundo informe del alcalde, arropado nada menos que por Calderón, Fox, Anaya y Alito. Una reunión de exes de tales dimensiones que faltó poner mesa de regalos. El edil pidió a la ciudadanía ayuda para 'recuperar Nuevo León' y restablecer la 'gobernanza participativa', convocatoria conmovedora viniendo acompañado de medio directorio de quienes ya gobernaron esto alguna vez. PRI y PAN confirmaron que, otra vez, se aliarán rumbo a 2027: el matrimonio por conveniencia más longevo de la política mexicana, que se divorcia cada sexenio y se vuelve a casar en cuanto huele elección.
Y hablando de reacomodos sentimentales, la temporada de chapulines abrió oficialmente. El Verde coquetea con lanzarse solo a la gubernatura y perfila al senador Waldo Fernández, mientras Mario Soto, tras once años de noviazgo con Morena, anunció que se muda con Movimiento Ciudadano justo después de que su antiguo partido le retirara los derechos. Nada dice 'convicción ideológica' como cambiar de camiseta en cuanto te quitan la llave de la casa. A este paso, para 2027 los partidos van a necesitar torniquete en la puerta.
En el frente doméstico, las diputadas locales descubrieron el agua tibia —la poca que no se metió a las casas— y pidieron frenar el problema de las más de setenta mil viviendas abandonadas del estado. La buena noticia es que ya hay plan; la mala es que recuperarlas podría tardar hasta ocho años por los líos legales del Infonavit, y el censo todavía ni concluye. O sea que las casas llevan tanto tiempo solas que para cuando las rescaten ya habrán criado su propia fauna, su propio clima y, probablemente, su propia asociación de colonos.
Como broche rural, el estado eliminó el requisito de la constancia contra el gusano barrenador para mover ganado dentro de Nuevo León. Un trámite menos para el ganadero, que buena falta hacía: resulta que era más fácil sacarle papeles a una vaca que una cita en el registro civil. Llegan justo a tiempo para la Expo Feria Ganadera de Guadalupe, donde el ganado por fin circulará con la libertad que a los automovilistas regios les negó la lluvia.
Resumen del jueves: cayó agua del cielo, cayeron militancias, se juntaron los expresidentes y el gobernador vendía agua en Nueva York. Todo bajo control, dijo Protección Civil. Saquen el paraguas; para la política no alcanza.
La metrópoli, fiel a su tradición, se transformó en la Venecia del desierto. Avenidas convertidas en ríos, automovilistas varados meditando sobre sus decisiones de vida arriba del cofre, y un par de ocupantes rescatados con vida luego de que la corriente se llevara su vehículo como si fuera lancha de feria. Las universidades —UANL, UDEM, Tec— y hasta la educación básica se pasaron a modo virtual, demostrando que lo único que de verdad aprendimos en la pandemia fue a cerrar escuelas por WhatsApp. Noventa por ciento de probabilidad de lluvia, aviso de granizo, y el gobernador haciéndola de influencer meteorológico subiendo capturas del radar a sus historias de Instagram, por si quedaba duda de que en Nuevo León el clima también se gobierna desde el celular.
Pero mientras la ciudad sacaba la cubeta, el verdadero espectáculo ocurría a miles de kilómetros. En pleno diluvio regio, el gobernador andaba en Nueva York presentando proyectos de infraestructura, energía y —agárrense— agua ante Goldman Sachs, Macquarie y Apollo. Es decir: fue hasta Wall Street a vender proyectos de agua justo el día en que a Monterrey le sobraba por los cuatro costados. Hasta le dieron un reconocimiento de LatinFinance por el nuevo Hospital Infantil, que concluirá en febrero, fecha que anotamos con lápiz y goma a la mano. El distrito financiero lo vio llegar; la colonia Laderas del Mirador también esperaba a alguien, pero con lancha.
De regreso a la política terrestre, Monterrey tuvo su propia alfombra roja: el segundo informe del alcalde, arropado nada menos que por Calderón, Fox, Anaya y Alito. Una reunión de exes de tales dimensiones que faltó poner mesa de regalos. El edil pidió a la ciudadanía ayuda para 'recuperar Nuevo León' y restablecer la 'gobernanza participativa', convocatoria conmovedora viniendo acompañado de medio directorio de quienes ya gobernaron esto alguna vez. PRI y PAN confirmaron que, otra vez, se aliarán rumbo a 2027: el matrimonio por conveniencia más longevo de la política mexicana, que se divorcia cada sexenio y se vuelve a casar en cuanto huele elección.
Y hablando de reacomodos sentimentales, la temporada de chapulines abrió oficialmente. El Verde coquetea con lanzarse solo a la gubernatura y perfila al senador Waldo Fernández, mientras Mario Soto, tras once años de noviazgo con Morena, anunció que se muda con Movimiento Ciudadano justo después de que su antiguo partido le retirara los derechos. Nada dice 'convicción ideológica' como cambiar de camiseta en cuanto te quitan la llave de la casa. A este paso, para 2027 los partidos van a necesitar torniquete en la puerta.
En el frente doméstico, las diputadas locales descubrieron el agua tibia —la poca que no se metió a las casas— y pidieron frenar el problema de las más de setenta mil viviendas abandonadas del estado. La buena noticia es que ya hay plan; la mala es que recuperarlas podría tardar hasta ocho años por los líos legales del Infonavit, y el censo todavía ni concluye. O sea que las casas llevan tanto tiempo solas que para cuando las rescaten ya habrán criado su propia fauna, su propio clima y, probablemente, su propia asociación de colonos.
Como broche rural, el estado eliminó el requisito de la constancia contra el gusano barrenador para mover ganado dentro de Nuevo León. Un trámite menos para el ganadero, que buena falta hacía: resulta que era más fácil sacarle papeles a una vaca que una cita en el registro civil. Llegan justo a tiempo para la Expo Feria Ganadera de Guadalupe, donde el ganado por fin circulará con la libertad que a los automovilistas regios les negó la lluvia.
Resumen del jueves: cayó agua del cielo, cayeron militancias, se juntaron los expresidentes y el gobernador vendía agua en Nueva York. Todo bajo control, dijo Protección Civil. Saquen el paraguas; para la política no alcanza.