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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 7 de octubre, 2026
Chihuahua • Digest • 3 de octubre de 2026

Chihuahua no será Sinaloa, pero esta semana sí fue Venecia

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Dicen que no hay mal que dure cien años ni fuga que la JMAS atienda en menos de cuarenta y ocho horas, y este viernes Chihuahua se encargó de confirmar las dos cosas al mismo tiempo. Mientras la Junta Municipal de Agua y Saneamiento salía a explicar, muy orgullosa, que el clima fresco había reducido la demanda de agua en la ciudad —como si el mérito del otoño fuera suyo—, sobre la avenida Universidad llevaba ya dos días completos brotando un manantial que nadie pidió. Cuarenta y ocho horas de agua potable corriendo calle abajo, saludando a los automovilistas, y la autoridad hablando de "servicio de calidad". Calidad hay, sí: la fuga no se ha interrumpido ni un segundo.

Pero no se vaya con la finta de que a Chihuahua le falta agua. Esta semana le sobró. En Ciudad Juárez el río Bravo hizo algo que no hacía en veinte años: desbordarse. Bastó que Nuevo México soltara su propia resaca pluvial para que el cauce se acordara de que es un río y no una metáfora seca de los discursos. Bomberos y cuadrillas pasaron doce horas evitando que el agua se regresara por las coladeras —ese finísimo detalle de ingeniería que consiste en pedirle al agua, por favor, que no entre a las casas—. Y por si faltara, las presas La Boquilla y Madero recuperaron más de noventa millones de metros cúbicos. O sea: tenemos agua en el río, agua en las presas, agua en la avenida Universidad. Lo único que escasea es alguien que cierre la llave.

Allá en Nuevo Casas Grandes la tierra decidió sumarse a la fiesta hídrica y se abrió un socavón en pleno drenaje, obligando a cerrar una calle entera. El agua, cuando no la sabes administrar, se toma sus propias atribuciones.

En el terreno seco de la política las cosas estuvieron igual de movidas. El alcalde de la capital anunció que pedirá licencia el lunes para dejar la presidencia municipal y mudarse a coordinar a su partido rumbo al 2027. Traducción: el funcionario se va a hacer campaña y nos deja de recuerdo un suplente y la fuga todavía abierta. Nada personal, es la temporada: también en Delicias amaneció un espectacular con el rostro de un aspirante a diputado que oficialmente "todavía no" es candidato, pero que ya pagó la lona; y en Tabasco un apellido muy conocido se formó en la fila de Morena para "coordinar comités". El país entero está en modo precampaña y nadie ha dado el banderazo, pero los rostros ya sonríen desde los postes, junto a las fugas.

El momento estelar lo dio, sin embargo, la bancada del PAN estatal, que presentó una iniciativa para blindar las elecciones contra el dinero del crimen y, de paso, bautizó a la Suprema Corte de Justicia de la Nación como un "grupo de chamanes". Uno entiende la pasión, pero conviene recordar que un chamán, al menos, te promete lluvia; la Corte ni eso. La frase de cabecera fue contundente: "Chihuahua no va a ser Sinaloa". Noble aspiración. Por lo pronto esta semana Chihuahua tampoco fue Sinaloa: fue Venecia, con góndola municipal incluida sobre la Universidad.

De la frontera llegó el capítulo que ya nadie quiere protagonizar. Estados Unidos presume haber revocado más de doscientas cincuenta mil visas desde el regreso de su presidente a la Casa Blanca, dos mil trescientas de ellas por el delicado arte del "turismo de parto". El gremio hotelero de Juárez, que vivía del turismo de trámites migratorios, vio caer la ocupación a la mitad y fue a tocarle la puerta a la cónsul para pedir explicaciones. La respuesta diplomática, registrada para la posteridad, fue un sobrio "no, lo siento", seguido de una retirada elegante del salón. Rara vez la geopolítica se resume con tanta precisión en tres palabras.

Y mientras tanto, el caso Carvel sigue administrándose con el mismo hermetismo con que se guarda una receta de familia. El propietario de la cadena de gasolineras fue trasladado a los separos de Aquiles Serdán tras una semana de peregrinar entre delegaciones, sin que la autoridad federal suelte prenda sobre las acusaciones. Ni las gasolineras pararon, ni el abasto falló, ni nadie explicó nada. En Chihuahua el silencio también es un combustible, y de los que no escasean.

Así cerró el viernes: con la ciudad flotando, los políticos empacando, la Corte convertida en consultorio esotérico y la cónsul despidiéndose con un "lo siento" que bien podría ser el lema del semestre. Lo dicho: Chihuahua no será Sinaloa. Pero si la JMAS no apura el paso, lo del remo en la avenida Universidad va en serio.