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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 7 de octubre, 2026
Chihuahua • Nota • 3 de octubre de 2026

Los dinosaurios de Juárez: oficialmente, nunca existieron

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Buenas noticias para quienes temen al pasado: según el Instituto Nacional de Antropología e Historia, en Ciudad Juárez no hay —ni hubo— un solo fósil que valga la pena reconocer. En una respuesta entregada vía Transparencia, el INAH enlistó apenas seis sitios paleontológicos en todo Chihuahua y, oh sorpresa, ninguno cae en el Valle de Juárez. Los dinosaurios, al parecer, tuvieron el buen tino de nacer y morir en municipios con mejor representación burocrática.

El pequeño inconveniente es que sí hay antecedentes documentados de fósiles en San Agustín. O sea: las piezas existieron, alguien las vio, alguien las anotó. Lo que no existe es la constancia oficial de dónde quedaron. El propio Instituto, consultado sobre el destino de esos restos, respondió con el equivalente científico de un encogimiento de hombros: no los identificó. Millones de años de historia natural resumidos en un expediente que termina en "se desconoce".

Démosle su justa dimensión a la hazaña. En este estado desaparecen cosas con una facilidad asombrosa: desaparecen personas, desaparecen expedientes, desaparece el agua por una coladera y ahora sabemos que también desaparecen dinosaurios. Un animal que sobrevivió a glaciaciones y meteoritos no pudo sobrevivir a nuestro sistema de archivo. Logramos, como sociedad, lo que ningún asteroide consiguió: borrarle el rastro a un fósil.

Uno imagina al pobre paleontólogo del futuro pidiendo información y recibiendo la carpeta vacía. "Aquí hubo vida hace millones de años", dirá, con la pieza en la mano. "Legalmente no", responderá el oficio. Porque en Chihuahua la realidad es una cosa y lo que reconoce la autoridad es otra muy distinta, y entre ambas suele mediar un abismo del tamaño de un braquiosaurio.

Que quede claro: nadie acusa de nada a nadie. Simplemente celebramos la elegancia del trámite. Reconocer seis sitios es fácil; reconocer dónde están las piezas de los que no reconociste ya es pedir demasiado. Mejor dejarlo en que Juárez, cuna de música, de leyendas y de desbordamientos del Bravo, carece de prehistoria oficial. Si algún día aparece un hueso enorme bajo el asfalto de alguna colonia, ya sabemos cómo terminará la historia: con un perímetro, un oficio y la conclusión de que, administrativamente, ese dinosaurio nunca pisó la frontera.

Descansen en paz, reptiles sin certificado. Fueron grandes, fueron antiguos y fueron, sobre todo, imprudentes al extinguirse en el municipio equivocado.