Dejó el coche a reparar en marzo y lo sacó con escolta policial en septiembre
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Hay reparaciones rápidas, reparaciones lentas y luego está el caso de este chihuahuense, que entregó su Chevrolet Cruze gris modelo 2012 a un taller en marzo para un arreglo "de rutina" y terminó recuperándolo medio año después, con la justicia de testigo. Rutina, sí, pero de las que se miden en estaciones del año.
La mecánica del asunto —nunca mejor dicho— fue sencilla: el encargado del taller prometió la entrega, no cumplió, volvió a prometer, volvió a no cumplir, y así enlazó una cadena de evasivas que ya quisieran los guionistas de telenovela por su capacidad de estirar la trama. Marzo, abril, mayo… el dueño esperando; el taller, inspiradísimo, inventando pretextos. Fue hasta septiembre, con seis meses de paciencia agotada, cuando el afectado entendió que su coche no regresaría por las buenas y presentó una denuncia formal.
Y aquí viene la enseñanza cívica del día: en este estado, para que te devuelvan lo que es tuyo, a veces no basta con tener razón, factura y las llaves. Hay que traer ministerio público. El ciudadano tuvo que convertir un trámite doméstico —"oiga, ¿ya quedó mi carro?"— en un asunto judicial, porque por lo visto el "ahorita se lo tengo" se volvió una unidad de tiempo tan elástica como el "en breve" de cualquier dependencia.
Pensémoslo con calma. Mientras la fuga de la avenida Universidad cumple dos días y los dinosaurios de Juárez cumplen millones de años de extravío oficial, este señor cumplió seis meses negociando con un taller la liberación de su propio automóvil. Todo en Chihuahua tarda, pero lo de este Cruze fue olímpico: alcanzó a ver pasar dos cambios de clima, una temporada de lluvias, el desborde del Bravo y hasta el arranque de las precampañas, todo desde la misma fosa del taller.
La buena noticia es que el coche ya está de vuelta con su dueño. La mala es el precedente: si para rescatar un sedán hay que llamar a la policía, uno ya no sabe si llevar el carro al mecánico o directamente al Ministerio Público, para ahorrarse el intermediario. Moraleja para el consumidor chihuahuense: guarde su nota de taller como si fuera un acta, porque cualquier día de estos la va a necesitar como prueba. Y rece para que su reparación "de rutina" no coincida con el calendario geológico.
La mecánica del asunto —nunca mejor dicho— fue sencilla: el encargado del taller prometió la entrega, no cumplió, volvió a prometer, volvió a no cumplir, y así enlazó una cadena de evasivas que ya quisieran los guionistas de telenovela por su capacidad de estirar la trama. Marzo, abril, mayo… el dueño esperando; el taller, inspiradísimo, inventando pretextos. Fue hasta septiembre, con seis meses de paciencia agotada, cuando el afectado entendió que su coche no regresaría por las buenas y presentó una denuncia formal.
Y aquí viene la enseñanza cívica del día: en este estado, para que te devuelvan lo que es tuyo, a veces no basta con tener razón, factura y las llaves. Hay que traer ministerio público. El ciudadano tuvo que convertir un trámite doméstico —"oiga, ¿ya quedó mi carro?"— en un asunto judicial, porque por lo visto el "ahorita se lo tengo" se volvió una unidad de tiempo tan elástica como el "en breve" de cualquier dependencia.
Pensémoslo con calma. Mientras la fuga de la avenida Universidad cumple dos días y los dinosaurios de Juárez cumplen millones de años de extravío oficial, este señor cumplió seis meses negociando con un taller la liberación de su propio automóvil. Todo en Chihuahua tarda, pero lo de este Cruze fue olímpico: alcanzó a ver pasar dos cambios de clima, una temporada de lluvias, el desborde del Bravo y hasta el arranque de las precampañas, todo desde la misma fosa del taller.
La buena noticia es que el coche ya está de vuelta con su dueño. La mala es el precedente: si para rescatar un sedán hay que llamar a la policía, uno ya no sabe si llevar el carro al mecánico o directamente al Ministerio Público, para ahorrarse el intermediario. Moraleja para el consumidor chihuahuense: guarde su nota de taller como si fuera un acta, porque cualquier día de estos la va a necesitar como prueba. Y rece para que su reparación "de rutina" no coincida con el calendario geológico.