Chihuahua: donde el cereal es lo único sano y hasta el agua se la roban con escritura
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Si usted despertó este domingo con 37 grados encima y la sensación de que el estado opera bajo el lema "sálvese quien pueda", permítame confirmarle que no exagera. Vamos por partes, porque la jornada dio para una telenovela completa con final abierto y patrocinada por una purificadora suspendida.
Empecemos por la buena noticia, que viene del único lugar donde Chihuahua sale campeón: el pasillo de cereales. Profeco determinó que los Chachitos están entre los cereales con mejor aporte nutrimental y más proteína del país. Léase bien: en una semana donde nos balacearon picaderos, nos arrastró el arroyo y nos cortaron la luz, el orgullo regional descansa sobre un cereal. Si la marca Chihuahua tuviera un eslogan honesto sería: "Aquí lo único que no está descompuesto es el desayuno".
Porque del agua mejor ni hablamos. O sí: el Congreso quiere castigar el robo de agua con hasta 13 años de cárcel, y la JMAS presume cerca de 850 denuncias por tomas clandestinas. Trece años por una manguera. Mientras tanto, en la capital los apagones llevan ocho años siendo el deporte oficial y la CFE apenas instaló una "mesa de coordinación", que es el equivalente burocrático a poner una cubeta debajo de la gotera. El sector empresarial, en su desesperación, confesó la imagen más triste del año: están mudando empleados a cafeterías porque ahí sí hay luz. El nuevo corporativo chihuahuense tiene wifi, frappé y un barista que ya sabe tu nombre y tu Excel.
De la columna de "empresarios con carácter" pasamos al caso estelar. En el ejido La Haciendita, el empresario Eduardo Almeida —Lalo, para los cuates— protagonizó una asamblea ejidal que terminó con detonaciones, según las autoridades, y con él detenido y puesto a disposición de la Fiscalía junto a otras dos personas. Una disputa de tierras de años que escaló de los argumentos jurídicos al estruendo. Nada dice "diálogo constructivo en el campo chihuahuense" como una junta vecinal que necesita peritos de balística.
En el terreno político, la cosa no está para fiestas patronales. The New York Times publicó que una docena de políticos de Morena, incluidos gobernadores, habrían colaborado como informantes con Estados Unidos; Morena lo desestimó y le echó la culpa a la "ultraderecha", ese fantasma multiusos que aparece cada vez que una nota incomoda. Aquí en el estado, en paralelo, el Gran Consejo Supremo Indígena acusó a la senadora con licencia Andrea Chávez de presunta compra de votos en comunidades, y pidió que el INE revise de dónde sale el dinero. Traducción: arrancó la precampaña por la gubernatura y ya huele a humo, y no precisamente de carne asada.
Mención aparte para el alcalde de Juárez, Héctor Ortiz, que mientras la ciudad sumaba ejecuciones decidió que el deber cívico del día era irse a la zona Centro a ver el Colombia-Portugal en pantalla gigante de la Caravana Corona. "Estamos muy contentos", declaró. Y uno también, alcalde, uno también: nada como un empate a cero para olvidar que el municipio tiene tareas pendientes que no se resuelven en tiempo extra.
En el sur, Parral se prepara para recibir hasta 11 mil jinetes de la Cabalgata Villista, con operativo de seguridad, apoyo veterinario y servicios médicos. Once mil caballos. Ojalá ese mismo despliegue logístico apareciera cuando hace falta para el agua, la luz o la sierra, donde los transportistas de madera reportan que la inseguridad les bajó hasta 30% la actividad y hay familias desplazadas esperando una reunión con el gobierno federal. Pero la cabalgata sí va con todo, faltaba más.
Y como el universo es irónico, el mismo fin de semana México y Estados Unidos inauguraron en Chiapas una planta que producirá 100 millones de moscas estériles a la semana para combatir el gusano barrenador, justo cuando se confirmó un caso en Durango pegadito a Chihuahua. O sea: somos capaces de organizar la esterilización industrial de moscas binacional, pero la luz de la colonia se va si pasa una nube. Prioridades.
Cierro con la postal que resume el día: un adulto mayor arrastrado por un arroyo en las Granjas tras las primeras lluvias, rescatado por vecinos. Llegó el agua del cielo —la que sí refresca— y de inmediato se llevó a alguien. En Chihuahua hasta el alivio viene con letra chica. Coma su Chachitos, cargue el celular en la cafetería y cuídese, que aquí lo sano es el cereal y lo seguro es la incertidumbre.
Empecemos por la buena noticia, que viene del único lugar donde Chihuahua sale campeón: el pasillo de cereales. Profeco determinó que los Chachitos están entre los cereales con mejor aporte nutrimental y más proteína del país. Léase bien: en una semana donde nos balacearon picaderos, nos arrastró el arroyo y nos cortaron la luz, el orgullo regional descansa sobre un cereal. Si la marca Chihuahua tuviera un eslogan honesto sería: "Aquí lo único que no está descompuesto es el desayuno".
Porque del agua mejor ni hablamos. O sí: el Congreso quiere castigar el robo de agua con hasta 13 años de cárcel, y la JMAS presume cerca de 850 denuncias por tomas clandestinas. Trece años por una manguera. Mientras tanto, en la capital los apagones llevan ocho años siendo el deporte oficial y la CFE apenas instaló una "mesa de coordinación", que es el equivalente burocrático a poner una cubeta debajo de la gotera. El sector empresarial, en su desesperación, confesó la imagen más triste del año: están mudando empleados a cafeterías porque ahí sí hay luz. El nuevo corporativo chihuahuense tiene wifi, frappé y un barista que ya sabe tu nombre y tu Excel.
De la columna de "empresarios con carácter" pasamos al caso estelar. En el ejido La Haciendita, el empresario Eduardo Almeida —Lalo, para los cuates— protagonizó una asamblea ejidal que terminó con detonaciones, según las autoridades, y con él detenido y puesto a disposición de la Fiscalía junto a otras dos personas. Una disputa de tierras de años que escaló de los argumentos jurídicos al estruendo. Nada dice "diálogo constructivo en el campo chihuahuense" como una junta vecinal que necesita peritos de balística.
En el terreno político, la cosa no está para fiestas patronales. The New York Times publicó que una docena de políticos de Morena, incluidos gobernadores, habrían colaborado como informantes con Estados Unidos; Morena lo desestimó y le echó la culpa a la "ultraderecha", ese fantasma multiusos que aparece cada vez que una nota incomoda. Aquí en el estado, en paralelo, el Gran Consejo Supremo Indígena acusó a la senadora con licencia Andrea Chávez de presunta compra de votos en comunidades, y pidió que el INE revise de dónde sale el dinero. Traducción: arrancó la precampaña por la gubernatura y ya huele a humo, y no precisamente de carne asada.
Mención aparte para el alcalde de Juárez, Héctor Ortiz, que mientras la ciudad sumaba ejecuciones decidió que el deber cívico del día era irse a la zona Centro a ver el Colombia-Portugal en pantalla gigante de la Caravana Corona. "Estamos muy contentos", declaró. Y uno también, alcalde, uno también: nada como un empate a cero para olvidar que el municipio tiene tareas pendientes que no se resuelven en tiempo extra.
En el sur, Parral se prepara para recibir hasta 11 mil jinetes de la Cabalgata Villista, con operativo de seguridad, apoyo veterinario y servicios médicos. Once mil caballos. Ojalá ese mismo despliegue logístico apareciera cuando hace falta para el agua, la luz o la sierra, donde los transportistas de madera reportan que la inseguridad les bajó hasta 30% la actividad y hay familias desplazadas esperando una reunión con el gobierno federal. Pero la cabalgata sí va con todo, faltaba más.
Y como el universo es irónico, el mismo fin de semana México y Estados Unidos inauguraron en Chiapas una planta que producirá 100 millones de moscas estériles a la semana para combatir el gusano barrenador, justo cuando se confirmó un caso en Durango pegadito a Chihuahua. O sea: somos capaces de organizar la esterilización industrial de moscas binacional, pero la luz de la colonia se va si pasa una nube. Prioridades.
Cierro con la postal que resume el día: un adulto mayor arrastrado por un arroyo en las Granjas tras las primeras lluvias, rescatado por vecinos. Llegó el agua del cielo —la que sí refresca— y de inmediato se llevó a alguien. En Chihuahua hasta el alivio viene con letra chica. Coma su Chachitos, cargue el celular en la cafetería y cuídese, que aquí lo sano es el cereal y lo seguro es la incertidumbre.