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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 7 de octubre, 2026
Jalisco • Nota • 3 de octubre de 2026

Renunciar a Estados Unidos por amor... a Nayarit

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Hay sacrificios que solo el amor verdadero explica. La senadora con licencia Jasmine Bugarín acudió esta semana al Consulado de Estados Unidos en Guadalajara para iniciar el trámite de renuncia a su ciudadanía estadounidense. ¿El motivo? Un repentino y conmovedor arrebato de soberanía nacional que —vaya coincidencia— llegó justo cuando aspira a la gubernatura de Nayarit en 2027.

El problema, según explicó, es que la renuncia que ya había firmado allá por 2018 ante la Cancillería mexicana «carecía de validez» ante el gobierno estadounidense. Es decir: pensó que había renunciado, lo anunció, lo creyó, y resulta que el papelito no servía. A todos nos ha pasado: crees que cancelaste la suscripción y te siguen cobrando. Aquí la suscripción era a la primera potencia del mundo.

Lo entrañable del asunto es el timing. No fue cualquier martes cuando a la senadora le brotó el patriotismo, sino cuando el artículo 62 de la Constitución de Nayarit —ese que exige ser mexicano por nacimiento para ser gobernador— se convirtió en un pequeño gran estorbo. Nada enciende el amor por la patria como un requisito constitucional bien colocado. Hasta la presidenta Sheinbaum hizo sus observaciones, y el Departamento de Estado quedó enterado del culebrón.

En un video grabado a la salida de la sede diplomática, Bugarín enmarcó el trámite como un «compromiso de lealtad con México» y prometió seguir informando cada avance. Qué generoso: un reality show de renuncia por entregas, con suspenso incluido. ¿Logrará la protagonista liberarse de las garras del pasaporte azul antes del cierre de registros? No se pierda el próximo capítulo.

Y mientras tanto, en el tablero de Bahía de Banderas, los operadores políticos ya se acomodan a su sombra, porque en esto de la política regional nadie suelta la mano que reparte candidaturas. La soberanía, al parecer, también sirve para reorganizar el organigrama.

Que conste: renunciar a una ciudadanía es un derecho perfectamente legítimo y hasta admirable. Lo único que pedimos, como humildes contribuyentes de a pie, es que la próxima vez la lealtad a México no espere a que un artículo constitucional le ponga fecha límite. Pero bueno: más vale soberanía tardía que nunca. Bienvenida de regreso, paisana —esta vez con acuse de recibo.