El pronóstico electoral de 2027: nublado, con probabilidad de que nadie quiera ser candidato
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Hay consenso en Michoacán, cosa rarísima, y el consenso es: 2027 va a estar del terror. Lo dicen todos, cada quien desde su micrófono. El presidente municipal de Morelia advirtió que el crimen organizado podría "quitar y poner candidatos" en los próximos comicios y recordó, por si alguien dormía tranquilo, que "México no está blindado". El dirigente estatal del PRI subió la puja y pronosticó que serán "las campañas más peligrosas de la historia" del estado, al grado de que su partido ya trae identificados 20 municipios donde de plano no piensa postular a nadie.
Hagamos una pausa para aplaudir la innovación: un partido que, ante la amenaza, resuelve no competir. Es la estrategia electoral definitiva —imposible perder una elección a la que no te presentas—. Si el miedo pagara dietas, el tricolor ya habría barrido.
Pero el dato que de verdad hiela la sangre no lo puso ningún político: lo puso una consejera del Instituto Electoral de Michoacán. Resulta que, sin presupuesto, peligra la contratación del PREP, la impresión correcta de las boletas y hasta la instalación presencial de los comités municipales. Ahí está el villano real de la película: no viene encapuchado, viene en forma de oficio que dice "no hay recursos". El crimen organizado da miedo, sí; pero una elección sin dinero para imprimir bien las boletas da pavor administrativo, que es peor porque llega con sello.
El resultado es un espectáculo michoacano de primer nivel: la clase política compite por ver quién describe el apocalipsis con más adjetivos, mientras la institución encargada de organizar la fiesta avisa que no le alcanza ni para los vasos. Todos pronostican la tormenta; nadie quiere pagar el paraguas.
Faltan meses para que empiece formalmente el baile y ya todos ensayan el de la víctima anticipada. Ojalá le dedicaran a conseguir presupuesto la mitad de la energía que le ponen a profetizar. Pero eso sería menos dramático, y aquí, como enseñó el zoológico, lo que vende es el Recorrido Nocturno de Terror.
Hagamos una pausa para aplaudir la innovación: un partido que, ante la amenaza, resuelve no competir. Es la estrategia electoral definitiva —imposible perder una elección a la que no te presentas—. Si el miedo pagara dietas, el tricolor ya habría barrido.
Pero el dato que de verdad hiela la sangre no lo puso ningún político: lo puso una consejera del Instituto Electoral de Michoacán. Resulta que, sin presupuesto, peligra la contratación del PREP, la impresión correcta de las boletas y hasta la instalación presencial de los comités municipales. Ahí está el villano real de la película: no viene encapuchado, viene en forma de oficio que dice "no hay recursos". El crimen organizado da miedo, sí; pero una elección sin dinero para imprimir bien las boletas da pavor administrativo, que es peor porque llega con sello.
El resultado es un espectáculo michoacano de primer nivel: la clase política compite por ver quién describe el apocalipsis con más adjetivos, mientras la institución encargada de organizar la fiesta avisa que no le alcanza ni para los vasos. Todos pronostican la tormenta; nadie quiere pagar el paraguas.
Faltan meses para que empiece formalmente el baile y ya todos ensayan el de la víctima anticipada. Ojalá le dedicaran a conseguir presupuesto la mitad de la energía que le ponen a profetizar. Pero eso sería menos dramático, y aquí, como enseñó el zoológico, lo que vende es el Recorrido Nocturno de Terror.