Ingresar | Crear cuenta

El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 7 de octubre, 2026
Chihuahua • Nota • 4 de octubre de 2026

La trilogía del espectacular

Tamaño de letra
Todo buen melodrama viene en tres actos, y el departamento creativo de Acción Nacional en Ciudad Juárez decidió que su campaña política no sería la excepción. En el bulevar Juan Pablo II acaba de estrenarse la tercera entrega de la saga: un espectacular de fondo negro con la figura de un ataúd y la frase 'y Morena es lo mismo'. Fondo luctuoso, tipografía en guinda y blanco, y una convicción artística que ya quisieran varios cortometrajes.

Repasemos la filmografía. El primer cartel apareció en agosto con la palabra 'muerte'. El segundo, semanas después, subió la apuesta con 'arráncame la vida'. Y ahora el ataúd. Es decir, vamos de un sustantivo a un bolero y de un bolero a una funeraria: a este ritmo, el cuarto espectacular lo musicaliza Pedro Infante y lo presenta el Cine Colonial con boleto agotado.

Uno entiende la lógica de la publicidad política: hay que ser memorable. Pero hay algo entrañablemente provinciano en resolver la confrontación ideológica con la misma estética de una esquela de periódico. Mientras en otras latitudes los partidos contratan encuestas, aquí se contrata luto. Y funciona a su manera: nadie que pase por el bulevar olvida el cartel, aunque tampoco recuerde después cuál era exactamente la propuesta, porque propuesta, lo que se dice propuesta, el ataúd no trae.

Lo cómico es la escalada. Cuando empiezas tu campaña con la palabra 'muerte', no te quedan muchos lugares a dónde subir sin repetirte; el ataúd ya es prácticamente el techo del género. ¿Qué sigue? ¿Un cortejo completo? ¿Flores marchitas de regalo con tu credencial de elector?

Al final, la trilogía del bulevar dice más del estado de nuestra política que cualquier debate: dos fuerzas que ya no discuten ideas, sino quién se ve más dramático en una lona de diez metros. Y el verdadero protagonista, el automovilista que pasa debajo tres veces al día rumbo al trabajo, ni vela ni corona pidió. Él sólo quería que no hubiera bache en el carril.