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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 7 de octubre, 2026
Michoacán • Nota • 4 de octubre de 2026

Ocho recámaras con vista al abismo: el puma de Morelia estrena la vivienda digna que el resto del estado tramita desde hace sexenios

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El zoológico de Morelia está por entregar la obra pública mejor ejecutada del trimestre, y no es ironía gratuita: la rehabilitación del albergue del puma quedó a punto de concluir, con capacidad para alojar hasta ocho ejemplares felinos. Ocho. Léalo otra vez, con calma, mientras recuerda la última vez que usted tramitó algo en una dependencia estatal y salió con vida.

Reconozcamos la coherencia institucional: cuando se trata de darle techo a un depredador, Michoacán despliega una diligencia que ya quisieran los mortales. El puma no hizo fila, no entregó comprobante de domicilio —lo cual sería un trámite filosóficamente complicado, porque justo venía a que se lo dieran—, no le dijeron 'vuelva mañana, se cayó el sistema'. Llegó, bostezó, y le levantaron un fraccionamiento con aforo para siete colegas más.

La planeación, además, es optimista hasta la ternura: ocho lugares. Alguien en una oficina proyectó una demanda felina al alza, como si los pumas fueran a formarse en la puerta con su ficha de turno. Es el único pronóstico de crecimiento que este gobierno se atreve a firmar sin matices: el de la población de grandes felinos con vivienda garantizada.

Mientras tanto, el bípedo contribuyente observa la obra con una mezcla de ternura y envidia metafísica. Él también quisiera ocho metros con sombra, agua limpia y nadie pidiéndole la CURP. Él también quisiera que su solicitud se resolviera 'a punto de concluir' en lugar de 'en proceso de licitación desde la administración pasada'. Pero él no ruge bonito para las visitas del domingo, y ahí está la diferencia presupuestal.

No se malinterprete: qué bueno que el zoológico invierta en el bienestar animal; los pumas no tienen la culpa de nada y merecen su casa digna. El chiste, ácido como debe, no va contra el felino sino contra la jerarquía de prioridades de un estado capaz de entregar, puntual y completa, la vivienda de un animal, mientras la de millones de personas sigue siendo un folleto electoral.

Así que enhorabuena por el nuevo albergue. Que lo disfruten sus ocho futuros inquilinos. Y que conste que, si algún día el ciudadano michoacano quiere atención expedita, ya sabe el secreto: aprender a maullar en grande, pedir cita como fauna protegida y esperar que alguien, en alguna oficina, lo considere digno de un recinto 'a punto de concluir'.